El Gobierno busca reforzar las reservas del Banco Central y acumular divisas antes de 2027 para tener margen de intervención frente a una eventual corrida cambiaria.

El Gobierno de Javier Milei ya piensa en las elecciones de 2027 y decidió jugar una carta central para evitar sobresaltos que puedan complicar su proyecto de reelección: acumular dólares. El secretario de Política Económica, José Luis Daza, confirmó que la administración buscará sumar otros US$10.000 millones a las reservas antes de los comicios, una estrategia presentada como fortalecimiento financiero pero que tiene una evidente dimensión política.
La apuesta llega mientras el oficialismo intenta sostener la estabilidad cambiaria y vender previsibilidad en un año electoral que puede volver a poner bajo presión al mercado. La propia dirigencia económica reconoce así que llegar con un Banco Central con mayor capacidad de respuesta será una pieza clave para atravesar 2027 sin una crisis cambiaria que golpee al Gobierno.
El Gobierno quiere llegar a 2027 con dólares para intervenir
Daza aseguró que el programa contempla comprar US$10.000 millones adicionales de reservas de cara a las elecciones. Según explicó, el objetivo forma parte del esquema de acumulación de divisas del Banco Central y podría ampliarse si las condiciones del mercado y la demanda de dinero lo permiten.
El mecanismo prevé que la autoridad monetaria continúe comprando dólares dentro del mercado cambiario y pueda realizar operaciones de mayor volumen cuando las condiciones lo habiliten. El propósito es claro: contar con una reserva de poder de fuego suficiente para responder ante episodios de volatilidad.
Luis Caputo también buscó transmitir tranquilidad y sostuvo que el Gobierno continuará con el programa económico actual. “Ya saben lo que vamos a hacer. Es lo que estamos haciendo”, afirmó el ministro, mientras justificó la continuidad de las restricciones cambiarias como una medida de “sobreprecaución”.
El blindaje que necesita Milei para su proyecto de reelección
El problema es que la necesidad de semejante colchón financiero también expone la fragilidad de la estrategia oficial. Si el Gobierno considera indispensable llegar a las elecciones con miles de millones de dólares adicionales para contener una eventual inestabilidad, es porque sabe que el escenario electoral puede convertirse en una zona de riesgo para su programa económico.
La apuesta no se limita al dólar. Las reservas también permitirían afrontar compromisos financieros durante 2027 y ofrecer una señal de fortaleza frente a los mercados. Daza aseguró que el Gobierno llegará al año electoral con más reservas, superávit fiscal y de cuenta corriente, inflación descendente y crecimiento.
El relato oficial intenta presentar ese escenario como el resultado natural de su programa. Pero detrás del discurso aparece una preocupación concreta: que nada rompa la calma cambiaria antes de que los argentinos vuelvan a las urnas.
Así, mientras Milei prepara su campaña y busca consolidar su proyecto de reelección, su equipo económico también prepara el blindaje financiero para atravesarla. Porque en la Argentina de la motosierra, la estabilidad del dólar dejó de ser solamente una variable económica: es también una condición política para que el Gobierno pueda llegar a 2027 sin que la realidad le estalle en las manos.