El planteo profundiza la presión de Washington sobre el Gobierno y vuelve a poner en discusión cuánto margen conserva Argentina para decidir sus alianzas estratégicas.

Peter Lamelas volvió a intervenir en la agenda económica argentina con un mensaje que difícilmente pueda leerse como una simple opinión diplomática. Frente a empresarios y funcionarios, cuestionó la presencia de capitales chinos, defendió los intereses de las compañías estadounidenses y volvió a reclamar cambios para garantizar sus inversiones.
El pronunciamiento se produjo apenas días después del escándalo por las presiones de la embajada estadounidense sobre una cooperativa neuquina que buscaba avanzar con Huawei. La situación deja expuesto el alineamiento cada vez más estrecho entre Javier Milei y Donald Trump, y las condiciones que comienzan a aparecer detrás de esa sociedad.
El embajador de Trump volvió a poner condiciones
Lamelas sostuvo que Huawei entrega información al Gobierno chino y aseguró que la tecnología de ese país representa un riesgo para las inversiones estadounidenses. En ese marco, afirmó que las empresas norteamericanas necesitan “garantías” sobre la protección de sus datos y reclamó “más reformas” para que puedan desembarcar en Argentina.
El mensaje fue pronunciado ante representantes del empresariado y funcionarios vinculados al sector energético. Allí, el embajador prometió acompañamiento para destrabar financiamiento público y privado y volvió a presentar a Estados Unidos como un socio estratégico para el desarrollo de Vaca Muerta. Pero el respaldo llegó acompañado de una condición política cada vez menos disimulada: Argentina debe generar un escenario favorable para los intereses de Washington.
La advertencia no quedó limitada al ámbito nacional. Lamelas apuntó especialmente a las provincias que reclaman inversiones estadounidenses y aseguró que la embajada trabaja para facilitar esos desembolsos.
Huawei, el antecedente que vuelve más grave el mensaje
El problema es que las palabras del embajador llegan después de un episodio concreto. Un representante de la Cooperativa de Servicios Públicos de Neuquén había denunciado que el agregado de Asuntos Económicos de la embajada, Andrew Dilts, lo presionó para que abandonara una alianza con Huawei. Lamelas confirmó las presiones y sostuvo que no se trató de una intromisión, sino de una cuestión vinculada con la seguridad nacional estadounidense.
Ahora volvió a insistir públicamente con el mismo argumento y colocó a Huawei en el centro de una disputa que involucra tecnología, energía, infraestructura y datos. Mientras Milei profundiza su alineamiento con Trump y promete convertir a Argentina en una potencia energética, Estados Unidos empieza a intervenir cada vez más abiertamente sobre quiénes pueden participar de ese desarrollo.
El Gobierno presenta esa cercanía como una puerta de entrada a inversiones y financiamiento. Pero el costo de esa alianza empieza a quedar expuesto: una potencia extranjera reclama capacidad de decisión sobre las asociaciones estratégicas que puede establecer la Argentina.