La dirigencia del PJ dejó por un rato las internas de lado y empezó a discutir un problema más urgente: cómo construir una candidatura competitiva para 2027. La defensa de las PASO aparece como una herramienta central para dirimir liderazgos sin romper el espacio.

Después de meses de cruces, distancias y dificultades para encontrar una conducción común, el peronismo dio una señal política que excede la discusión parlamentaria. Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y distintos gobernadores volvieron a compartir una mesa para empezar a ordenar una estrategia electoral frente al Gobierno de Javier Milei.
El dato más importante de la cumbre no fue solamente el rechazo a las iniciativas libertarias, sino la coincidencia en torno a una herramienta que puede resultar decisiva para el futuro del espacio: mantener las PASO como mecanismo para definir candidaturas y ampliar la oferta electoral del peronismo.
Una mesa que vuelve a poner nombres sobre la escena
La reunión tuvo algo que el peronismo viene buscando desde hace tiempo: sentar en un mismo lugar a dirigentes con proyectos, territorios y aspiraciones diferentes. Kicillof tiene el peso de gobernar la principal provincia del país; Massa conserva volumen político y experiencia electoral; Máximo mantiene capacidad de construcción dentro del kirchnerismo; y los gobernadores necesitan preservar representación propia frente a una Casa Rosada que busca disputarles territorio.
En ese escenario, la discusión por las candidaturas presidenciales deja de ser una cuestión lejana. Massa no escondió su intención de volver a competir, mientras Kicillof viene construyendo una identidad política propia y otros nombres comienzan a aparecer en el tablero. Incluso dirigentes que hasta hace poco parecían correr por afuera de la conversación presidencial dejaron abierta la puerta a una interna.
La clave será conseguir que esas aspiraciones puedan convivir dentro de un mismo espacio en lugar de convertirse, otra vez, en una pelea que termine fragmentando al peronismo.
Las PASO como salida para una interna que todavía no tiene dueño
Por eso la defensa de las primarias adquiere un peso que va mucho más allá de una discusión sobre el calendario electoral. Conservar las PASO permitiría que los distintos sectores presenten candidatos, compitan por el liderazgo y lleguen a una candidatura común sin tener que resolver anticipadamente quién tiene derecho a encabezar la boleta.
La eliminación de las primarias impulsada por el Gobierno modifica ese escenario y obliga al peronismo a resolver sus diferencias por otras vías. De allí que la cumbre haya funcionado también como una primera señal de coordinación: antes de discutir quién será el candidato, hay que garantizar que exista un mecanismo para elegirlo.
El desafío será enorme. Kicillof, Massa, Máximo y los gobernadores no representan exactamente lo mismo ni tienen las mismas expectativas. Pero la reunión mostró que existe una preocupación capaz de ordenar esas diferencias: construir una alternativa electoral que pueda enfrentar a Milei y evitar que las internas terminen haciendo el trabajo que el oficialismo necesita para llegar fortalecido a 2027.
Por primera vez en mucho tiempo, el peronismo no se reunió solamente para discutir sus heridas. Empezó a discutir cómo convertir sus nombres, sus territorios y sus diferencias en una competencia capaz de producir un candidato.