Pese al alineamiento geopolítico del Gobierno nacional, la Casa Blanca habilitó el ingreso de 300 mil toneladas de cortes vacunos y benefició a competidores directos de la región como Brasil y Paraguay.

La política exterior de subordinación ideológica que pregona la Casa Rosada volvió a chocar contra el proteccionismo económico de Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó mediante un decreto la apertura transitoria de un contingente arancelario extraordinario para abastecer su mercado interno, dejando al margen a la producción nacional y otorgándole ventajas comerciales inmediatas a otros países exportadores del continente y de Europa.
El decreto de Donald Trump y los límites para la carne argentina
La medida dispuesta por la administración republicana autoriza el ingreso de 300 mil toneladas de cortes vacunos magros libres de gravámenes con el objetivo de elevar la oferta un 10% y abaratar un 25% el costo de la carne molida en los comercios estadounidenses. Sin embargo, la Casa Blanca restringió el beneficio de forma exclusiva a naciones como Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y Países Bajos, dejando sin participación adicional a los frigoríficos locales.
La justificación formal para marginar a la carne argentina radica en que el país ya cuenta con un acuerdo bilateral previo, ratificado a comienzos de año, que elevó el cupo fijo de 20 mil a 80 mil toneladas anuales con aranceles reducidos. Con este mismo criterio quedaron fuera de la nueva cuota otros proveedores tradicionales con convenios preexistentes como Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, impidiendo que el sector ganadero nacional aproveche la ventana comercial extraordinaria.
La crisis ganadera en Estados Unidos y el impacto en la carne argentina
La decisión del gobierno estadounidense responde a un escenario crítico en su plaza doméstica, donde el stock ganadero cayó a su nivel más bajo en los últimos 75 años debido a severas sequías, incendios en zonas de pastoreo y trabas sanitarias al ganado mexicano por el gusano barrenador. Según las proyecciones del Departamento de Agricultura (USDA), la producción local sufrirá una contracción del 4% hacia fin de año, lo que empujó a los precios minoristas a máximos históricos.
El esquema extraordinario regirá a partir del 1 de septiembre durante 90 días, fraccionado en tres tramos mensuales de 100.000 toneladas cada uno que se extenderán hasta noviembre. Pese a las expectativas oficiales por consolidar ventajas comerciales a partir de la sintonía partidaria con el líder estadounidense, la carne argentina quedó al margen de un negocio de alto volumen que favorecerá a los principales competidores del Cono Sur.