El gobernador Axel Kicillof tenía previsto encabezar este 20 de noviembre un acto por el Día de la Soberanía Nacional en Punta Indio, con un mensaje directo hacia la Casa Rosada. Sin embargo, la actividad fue suspendida por razones climáticas, según confirmó el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. Las proyecciones del SMN anticipan tormentas y ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora, factores que obligaron a cancelar el encuentro pautado en el balneario El Pericón.

Más allá de la suspensión, el trasfondo político del acto se mantuvo intacto. La actividad tenía como eje un reclamo que la Provincia sostiene desde hace años: el avance del Canal Magdalena, una obra estratégica que permitiría unir de manera directa el sistema fluvial y marítimo argentino. Desde La Plata recalcan que, pese a ser una responsabilidad del Gobierno Nacional, el proyecto se encuentra completamente paralizado.
Bianco había adelantado que el acto sería una oportunidad para visibilizar la deuda pendiente con la soberanía logística del país. El objetivo era subrayar que, sin esta obra, todo buque que entra o sale del sistema del Río Paraná debe pasar por Uruguay, encareciendo operaciones y perdiendo autonomía en una ruta clave para el comercio exterior.
El gobierno bonaerense insiste en dos caminos posibles: que la Nación reactive la obra o que ceda la jurisdicción para que la Provincia pueda ejecutarla. Según explicó Bianco, concretar el Canal Magdalena “tendría un impacto enorme en la unificación del transporte fluvial y marítimo”, además de fortalecer la capacidad estratégica del país en materia portuaria y productiva.
La suspensión del acto no frenó la intención política: Kicillof busca mantener el tema en agenda, en un contexto donde la discusión por la soberanía económica y territorial vuelve a cobrar fuerza. Para el Ejecutivo provincial, el Canal Magdalena representa algo más que una obra pública: es una definición de soberanía efectiva que aún está pendiente.
En este Día de la Soberanía, la Provincia eligió reforzar un mensaje claro: sin control sobre sus vías navegables, la Argentina sigue dejando decisiones estratégicas en manos ajenas. Y ese es, justamente, el reclamo que Kicillof intentó poner en primer plano, incluso en medio de la tormenta.