El gobierno informó que hay 1.520 heridos y 157 personas desaparecidas tras los dos sismos que sacudieron el país. La Guaira fue declarada zona de desastre y siguen las tareas de rescate.

La tragedia provocada por los terremotos que golpearon a Venezuela continúa agravándose. Durante la madrugada, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó que el número de víctimas fatales ascendió a 188, mientras que los heridos ya suman 1.520 y todavía permanecen desaparecidas al menos 157 personas.
Los dos movimientos sísmicos, de magnitudes 7,2 y 7,5, se registraron el miércoles y tuvieron su epicentro cerca de Montalbán. El impacto se sintió con fuerza en distintas regiones del país, especialmente en Caracas y en la ciudad costera de La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre.
La Guaira, entre las áreas más golpeadas
Las autoridades venezolanas calificaron a La Guaira como una “zona de desastre” debido a la magnitud de los daños. Allí se registraron derrumbes de edificios, incendios y graves afectaciones en los servicios públicos.
Además, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que ocho hospitales resultaron afectados por los terremotos y que algunos debieron ser evacuados para garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores de la salud.
También se reportaron daños en al menos 20 centros comerciales y en 346 obras de infraestructura, mientras continúan las evaluaciones para determinar el alcance total de las pérdidas materiales.
Ayuda internacional y despliegue de emergencia
Tras los sismos, el gobierno venezolano declaró el estado de emergencia y desplegó operativos de rescate en las zonas más comprometidas. Los equipos de búsqueda continúan trabajando contra reloj para localizar sobrevivientes entre los escombros.
La catástrofe también generó una rápida reacción internacional. El papa León XIV anunció el envío de una ayuda inicial de 100.000 euros destinada a asistir a las comunidades afectadas a través de organizaciones católicas presentes en el territorio.
Mientras avanzan las tareas de asistencia, las autoridades mantienen la alerta ante posibles réplicas y concentran sus esfuerzos en la atención de los damnificados y la reconstrucción de las áreas devastadas.