Adrián Ravier debutó como portavoz presidencial y dejó en claro que no opinará sobre expedientes judiciales ni sobre conflictos entre poderes. El Gobierno busca reordenar su estrategia de comunicación en medio de los escándalos que atraviesan a la Casa Rosada.

El economista Adrián Ravier tuvo este jueves su primera presentación oficial como vocero del presidente Javier Milei y dejó una definición que marca un giro en la estrategia comunicacional de la Casa Rosada. Ante las consultas sobre las investigaciones judiciales que involucran al Gobierno, el nuevo portavoz sostuvo que no emitirá opiniones sobre causas en trámite ni sobre cuestiones vinculadas a otros poderes del Estado.
“No me corresponde, en mi calidad de representante del presidente, entrometerme en las competencias de otro poder de la República Argentina, ya sea el judicial o el legislativo“, respondió durante su debut en la sala de prensa de Casa Rosada.
La postura contrasta con el perfil confrontativo que caracterizó a la gestión comunicacional anterior y refleja la intención del oficialismo de concentrar el discurso público en la agenda económica y de reformas, mientras busca reducir el impacto político de los escándalos que rodean a la administración nacional.
Ravier reconoció diferencias pasadas con Milei
Durante su presentación, Ravier también hizo referencia a su vínculo con el Presidente y recordó que años atrás mantuvo diferencias públicas con él.
El nuevo vocero reconoció haber tenido “controversias” de carácter filosófico y político con Milei en 2018, aunque explicó que esas diferencias quedaron atrás y que hoy comparte plenamente el rumbo del Gobierno.
“Desde mi lugar van a encontrar una persona dispuesta a escuchar e intercambiar ideas, siempre en el marco de los temas que competen a la marcha del Gobierno nacional”, expresó.
Un cambio de perfil para la comunicación oficial
La llegada de Ravier a la Vocería Presidencial se produce luego de la salida de Manuel Adorni de ese rol para asumir la Jefatura de Gabinete, cargo desde el que enfrenta una compleja situación política y judicial.
En ese contexto, el Gobierno apuesta a un perfil más técnico e institucional para conducir la comunicación oficial. El propio Ravier dejó en claro que su función será transmitir las decisiones del Poder Ejecutivo y evitar pronunciarse sobre expedientes judiciales, investigaciones por corrupción o disputas entre los distintos poderes del Estado.
Con este cambio, la Casa Rosada busca reordenar su esquema de comunicación y concentrar la agenda pública en las iniciativas del Gobierno, mientras intenta contener el costo político derivado de las causas que involucran a funcionarios del Ejecutivo y al propio presidente Javier Milei.