A pesar del comunicado de la empresa intentando minimizar el hecho como un error de un “empleado a cargo”, la imagen del responsable al volante revela una imprudencia que excede cualquier justificativo corporativo.

El episodio de maniobras peligrosas protagonizado durante la Maratón Solidaria en la República de los Niños, por una camioneta de exhibición de Grupo Randazzo durante una jornada de test drive, sigue generando indignación. Mientras familias y deportistas circulaban por el predio, el vehículo realizó derrapes temerarios que violaron cualquier protocolo de seguridad básico.
Tras la viralización de las imágenes, la empresa emitió un descargo delegando la responsabilidad en el personal jerárquico a cargo en ese momento. Sin embargo, Infolítica tuvo acceso a la fotografía del conductor en plena acción y pudo identificar directamente a quien ejecutó las maniobras. Esta prueba desarma el intento de la firma por diluir la culpa y pone el foco en la falta de control interno sobre sus propios recursos.
El hecho no es una falla del espacio público, sino un abuso de confianza por parte de una firma privada que, habiendo recibido el permiso para una exhibición profesional, permitió (o no pudo evitar) que uno de sus conductores utilizara el predio como una pista de acrobacias, poniendo en peligro la integridad física de los presentes.
El antecedente Maratea: la imprudencia tiene consecuencias
La gravedad de lo ocurrido no puede quedar saldada con una simple sanción administrativa interna de la firma. Ante conductas que desprecian la seguridad vial en plena vía pública, existe un antecedente institucional de peso: la intervención de oficio de las autoridades ante el riesgo viralizado.
Recientemente, el Ministerio de Transporte actuó de oficio inhabilitando la licencia de conducir de Santiago Maratea luego de que se difundieran imágenes de él cometiendo infracciones al volante. Aquel caso dejó un mensaje contundente sobre la responsabilidad individual y el castigo a la imprudencia capturada en video. En un contexto de exposición mucho mayor, como lo es una maratón llena de gente, la vara no debería ser distinta. La imagen del conductor de la camioneta pone rostro a una negligencia que exige una respuesta ejemplar, recordándonos que la seguridad de todos no puede quedar supeditada al criterio de un privado.