La cúpula del Gobierno montó una puesta en escena inédita antes del Informe de Gestión. En medio de las denuncias, la foto buscó tapar fisuras internas.

No fue una postal casual ni espontánea. Fue un operativo político. En un momento de máxima exposición para Manuel Adorni, el Gobierno decidió responder con una imagen de respaldo total que, lejos de disipar dudas, las dejó más expuestas.
Una foto armada para tapar la crisis
Minutos antes de su presentación en Diputados, el presidente Javier Milei encabezó una reunión en el despacho de Martín Menem junto a ministros y funcionarios clave.
La escena fue cuidadosamente construida: foto grupal, video con estética épica y difusión inmediata desde canales oficiales. Un gesto que buscó transmitir cohesión en un Gobierno atravesado por internas y por el desgaste que arrastra Adorni tras semanas en el centro de cuestionamientos judiciales.
La magnitud del despliegue no tiene antecedentes. Las sesiones informativas de jefes de Gabinete no suelen contar con semejante acompañamiento. Esta vez, la lógica fue otra: mostrar fuerza donde hay debilidad.
Apoyo en público, dudas en privado
En la imagen aparecen figuras centrales como Karina Milei, Luis Caputo, Sandra Pettovello y Federico Sturzenegger, entre otros. Todos alineados detrás de un mensaje claro: Adorni no se toca.
Pero la foto también dice otra cosa. Llega en medio de tensiones internas que el propio oficialismo no logra ocultar y en un contexto donde el jefe de Gabinete viene golpeado tanto en su imagen pública como dentro del propio espacio.
El contraste es evidente: mientras el Gobierno construye una escena de unidad casi forzada, las versiones cruzadas y el malestar interno siguen circulando fuera de cámara.
La sobreactuación del respaldo deja una sensación difícil de disimular: cuando hace falta juntar a todos para sostener a uno, el problema ya no es solo el que está en el centro, sino todo lo que lo rodea.