Un informe privado revela que el gasto en bienes básicos lleva casi dos años sin recuperarse. Ni las promociones ni el e-commerce logran revertir la tendencia.

Los números ya no admiten matices. El consumo masivo atraviesa uno de sus peores momentos y golpea directo en la vida cotidiana. Bajo la gestión de Javier Milei, la caída se volvió persistente y más profunda que en ciclos recientes.
Dos años de retroceso sin rebote
Según datos de la consultora Scentia, en marzo el consumo total cayó 5,1% interanual, tanto en el agregado general como en supermercados y comercios de cercanía.
El dato más duro es la continuidad: de los 27 meses de gestión, solo en tres hubo leves mejoras. El resto muestra caídas sostenidas, incluso contra años ya negativos. Es decir, el consumo no solo no se recupera, sino que sigue perdiendo contra pisos cada vez más bajos.
Ni lo básico logra sostenerse
El deterioro se replica en casi todos los canales. En marzo, las ventas cayeron 7,1% en hipermercados, 5,1% en comercios barriales, 8,8% en mayoristas y 4,5% en kioscos. Solo farmacias y e-commerce mostraron subas, aunque con impacto limitado en el total.
En grandes superficies, la caída atraviesa todos los rubros: alimentos, bebidas, limpieza y productos básicos. Ni siquiera los descuentos agresivos logran reactivar la demanda. En los barrios, el dato inquietante es otro: apenas crecen los alimentos, y lo hacen por debajo de lo que exigiría el aumento poblacional.
Con salarios que pierden contra los precios y costos fijos cada vez más altos, el consumo deja de ser una variable económica para transformarse en un síntoma social. Uno que, lejos de encontrar piso, sigue profundizándose mes a mes.