El exintendente de Avellaneda renunció en julio, dejó a su esposa al frente del municipio y regresó en agosto como jefe de una nueva estructura que depende directamente de la Intendencia y contempla un salario millonario.

Jorge Ferraresi dejó el máximo cargo de Avellaneda a comienzos de julio y su esposa, Magdalena Sierra, quedó al frente del Ejecutivo municipal. Pero la salida duró poco: apenas unas semanas después, Sierra firmó un decreto que creó una nueva jefatura dentro de la Municipalidad y designó allí a su marido.
El cargo no es honorario. El decreto establece para Ferraresi la categoría AJG, dedicación exclusiva y adicionales que, según estimaciones de dirigentes opositores, podrían llevar su remuneración mensual a entre $7,5 millones y $13 millones.
Ferraresi volvió al municipio con una estructura creada por Sierra
La nueva Jefatura de Asesoramiento Institucional fue creada mediante el Decreto N.º DECRE-2026-3439-E-MUNIAVEBA-INT, firmado por Sierra el 6 de agosto. La designación de Ferraresi comenzó a regir al día siguiente y quedó bajo la órbita directa de la Intendencia.
La explicación formal habla de asesoramiento técnico, coordinación y seguimiento de políticas y programas de gestión. Sin embargo, las atribuciones asignadas al exintendente exceden ampliamente una función de consulta: podrá ejecutar órdenes del Ejecutivo, asistir a distintas áreas, evaluar el cumplimiento de programas, coordinar proyectos entre secretarías y relevar las condiciones de prestación de servicios municipales.
En los hechos, Ferraresi regresa al Ejecutivo municipal con capacidad de intervenir transversalmente sobre distintas áreas, apenas después de abandonar el cargo que ocupó durante años.
Un sueldo millonario y una curiosa coincidencia
El decreto también establece los beneficios económicos que acompañan el nuevo puesto. Ferraresi tendrá categoría de personal superior AJG, dedicación exclusiva, una bonificación por computación equivalente al 150% y una bonificación retributiva no bonificable de 1.000 unidades.
El monto final no fue informado oficialmente, pero desde la oposición municipal estimaron que la remuneración podría ubicarse entre $7,5 millones y $13 millones mensuales, según la aplicación de los adicionales previstos.
La cronología también llamó la atención dentro del municipio. La designación comenzó exactamente cuando terminó la licencia previa a la renuncia de Ferraresi. Así, el exintendente dejó la Intendencia, su esposa asumió el cargo y, sin siquiera quedar un día fuera de la estructura municipal, volvió a ocupar una posición dentro del Ejecutivo.
La escena deja una postal difícil de ignorar: en Avellaneda, el intendente renunció, la intendencia quedó en manos de su esposa y el regreso llegó poco después, con una estructura nueva, funciones amplias y un sueldo que puede superar los diez millones de pesos mensuales.