El verano 2026 dejó temperaturas récord en gran parte del país, pero fue el norte argentino el que volvió a concentrar las marcas más extremas y a quedar en el centro del mapa del calor. Con jornadas sofocantes y máximas que superaron los 45 grados, algunas localidades registraron valores comparables con los puntos más calurosos del planeta.
En ese escenario, Rivadavia, en la provincia de Salta, se consolidó como el lugar más caluroso de la Argentina durante este verano. Los registros meteorológicos oficiales ubicaron a la localidad en la cima del ranking nacional, con picos térmicos persistentes que volvieron a poner en evidencia la crudeza del clima en el norte del país.
El fenómeno no fue aislado. Otras zonas del NOA y el NEA atravesaron episodios de calor intenso y sostenido. Las Lomitas, en Formosa, rozó los 43 °C, mientras que distintas localidades de Chaco y Santiago del Estero superaron con holgura los 40 grados, en un patrón que se repite cada vez con mayor frecuencia durante los meses estivales.
Especialistas explican que la combinación de altas temperaturas, escasa nubosidad y baja circulación de viento potencia tanto el registro térmico como la sensación de calor, haciendo que las jornadas sean difíciles de sobrellevar. A eso se suma la persistencia de las olas de calor, que ya no aparecen como eventos excepcionales sino como parte del escenario habitual del verano.
El impacto no es solo climático. Estas condiciones extremas elevan los riesgos para la salud, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, y disparan la demanda energética, tensionando los sistemas eléctricos en las regiones más afectadas.
Así, el verano 2026 volvió a confirmar una tendencia que preocupa a meteorólogos y autoridades: el calor extremo en el norte argentino llegó para quedarse y se consolida como uno de los principales desafíos ambientales y sociales de los próximos años.