El equipo de River Plate enfrenta a Racing Club en Avellaneda en medio de un calendario exigente y con cambios en el once titular.

El River de Eduardo Coudet entra en modo gestión de energías. Tras el empate en su debut por la Copa Sudamericana, el técnico confirmó que apelará a la rotación para visitar a Racing, en un contexto donde la acumulación de partidos empieza a condicionar decisiones.
La seguidilla no da respiro: torneo local, competencia internacional y, en el horizonte inmediato, el Superclásico. En ese escenario, el DT ya dejó en claro que no podrá sostener el mismo equipo y que optará por un “mix” para sostener rendimiento sin desgastar al plantel.
Rotación obligada y nombres que vuelven
El calendario aprieta y obliga. River tendrá en pocos días compromisos clave, incluido el cruce ante Boca, lo que empuja a Coudet a mover piezas.
Entre las novedades, aparecen regresos importantes: Marcos Acuña y Maximiliano Salas podrían meterse en el equipo tras cumplir sanciones. También suma opciones la vuelta de Lucas Martínez Quarta para el torneo local.
A su vez, jugadores que no tuvieron minutos en Bolivia como Kendry Páez y Juan Fernando Quintero asoman como alternativas para ganar protagonismo desde el arranque.
El caso Kendry Páez y el rearmado del equipo
Uno de los focos estuvo en la ausencia de Páez en el debut copero. El propio Coudet explicó que la expulsión y la necesidad de reconfigurar el equipo alteraron los planes iniciales.
El DT buscó bajar el ruido: recordó que el ecuatoriano tiene apenas 18 años y que será parte importante de la rotación en este tramo cargado. La idea es clara: todos van a tener minutos.
Un calendario que no da tregua
River afronta semanas determinantes: Racing, luego Carabobo por Sudamericana y, apenas días después, el Superclásico ante Boca Juniors.
Desde la llegada de Coudet, el equipo mostró una reacción positiva con una racha de triunfos que lo reacomodó en el torneo local, pero ahora el desafío pasa por sostener ese nivel en múltiples frentes.
El partido en Avellaneda aparece como la primera prueba de un River que ya no solo busca resultados, sino también resistencia.