Tras el impacto en combustibles, crece la preocupación por el traslado a precios vía logística y commodities en Argentina.

Mientras el aumento de los combustibles ya dejó su huella en la inflación, la guerra en Medio Oriente empieza a encender una nueva alarma: el posible traslado de esos costos a los alimentos. La preocupación no es solo local. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el conflicto puede disparar los precios globales por el encarecimiento del petróleo, el gas y los fertilizantes.
La titular del organismo, Kristalina Georgieva, fue contundente: la crisis ya impacta en la seguridad alimentaria a nivel mundial. En Argentina, por ahora, ese efecto todavía no se trasladó con fuerza a la góndola.
Inflación contenida, pero con señales de alerta
Los datos más recientes muestran una diferencia clara: mientras el rubro transporte trepó con fuerza por la suba de combustibles, los alimentos se mantuvieron relativamente estables. Sin embargo, esa calma podría ser transitoria.
El interrogante central es si el aumento de las commodities agrícolas y los costos logísticos comenzará a filtrarse en las próximas semanas, especialmente en pleno desarrollo de la cosecha gruesa.
El campo, entre costos en alza y cosecha récord
El impacto no es lineal. Por un lado, los costos de producción subieron con fuerza: los fertilizantes se encarecieron hasta un 40% y el transporte es más caro. Por otro, la abundancia de la cosecha —especialmente de maíz— funciona como un amortiguador.
Algunos especialistas sostienen que ese volumen podría contener los precios internos, ya que obliga a colocar excedentes en el mercado local. Pero no todos comparten esa mirada.
Desde el sector agropecuario advierten que, con la normalización de la actividad tras las lluvias, los aumentos ya empiezan a sentirse y podrían trasladarse progresivamente.
El factor clave: la logística
Más allá del precio de los granos, el mayor riesgo inmediato está en otro lado: el costo de llevar los alimentos a la mesa. En Argentina, donde más del 90% del transporte de productos se realiza por camión, el impacto del gasoil es directo.
El encarecimiento de los fletes ya está golpeando a toda la cadena productiva y, tarde o temprano, suele trasladarse al consumidor.
Un escenario abierto
El futuro dependerá en gran parte de la duración del conflicto. Si la guerra se prolonga, la presión sobre los precios internacionales podría intensificarse y terminar impactando con más fuerza en el mercado interno.
Por ahora, la inflación en alimentos resiste. Pero con costos en alza y un contexto global inestable, el margen para sostener esa calma parece cada vez más frágil.