Con sesiones extraordinarias confirmadas, el oficialismo busca cerrar un acuerdo con sus aliados y llevar el proyecto al recinto del Senado el 11 de febrero.
El Gobierno nacional y sus aliados parlamentarios aceleran las negociaciones con la mira puesta en febrero, mes clave para avanzar con la media sanción de la reforma laboral en el Senado. Luego de un parate casi total durante la primera quincena de enero, en las últimas horas se produjo un encuentro entre asesores para comenzar a acercar posiciones, en el marco de las sesiones extraordinarias ya confirmadas.
Según trascendió, estas reuniones tendrán un carácter periódico y apuntan a analizar el proyecto en profundidad, despejar objeciones y consensuar cambios puntuales. Hacia finales de enero, el diálogo escalaría a un nivel más político: está previsto que se sumen directamente los cuadros legislativos. De acuerdo con una alta fuente libertaria, la próxima semana se concretará un encuentro formal con los aliados, clave para consolidar respaldos.
La estrategia del oficialismo es llegar a febrero con un acuerdo avanzado que permita llevar la iniciativa al recinto. En ese esquema, el Ejecutivo proyecta tratar la reforma laboral junto con la Ley de Glaciares el miércoles 11 de febrero. Contar con el dictamen firmado desde diciembre le quita presión al Gobierno, ya que evita tener que cumplir el plazo reglamentario de siete días entre el despacho de comisión y el debate en el hemiciclo.
En paralelo, en la Cámara de Diputados comienzan a delinearse los movimientos internos de cara al funcionamiento del cuerpo durante las sesiones extraordinarias y ordinarias. El interbloque Unidos, que pasará a tener 22 integrantes, busca quedarse con la vicepresidencia tercera y ampliar su presencia en las comisiones. Para lograrlo, necesitará sumar apoyos de distintos sectores o incluso del bloque Unión por la Patria, con el objetivo de contrarrestar el entendimiento entre el PRO y La Libertad Avanza.
En ese contexto, también surgieron versiones sobre conversaciones informales con el PRO para consensuar el nombre del vicepresidente tercero, como parte de un acuerdo más amplio que permita ganar peso en las comisiones bicamerales y evitar que el control quede concentrado entre el oficialismo y el peronismo. Por ahora, esos contactos no fueron confirmados oficialmente.
Mientras tanto, Mauricio Macri prepara su regreso al país tras una estadía en Europa. Luego de su exposición en la Bologna Business School, el expresidente comenzó a reordenar el PRO desde la distancia, con la designación de Fernando de Andreis como secretario general del partido. En línea con esa movida, el diputado Martín Yeza sostuvo que durante 2026 el PRO deberá enfocarse en reconstruir su confianza interna antes de pensar en candidaturas para 2027.