Adriana Nechevenko amplió su testimonio en Comodoro Py y dejó más dudas sobre el origen de los fondos en la compra de propiedades del vocero presidencial.

La causa que investiga al vocero presidencial Manuel Adorni sumó un nuevo capítulo con la declaración de su escribana, Adriana Nechevenko, ante el fiscal Gerardo Pollicita. Lejos de aclarar el panorama, sus dichos expusieron contradicciones y debilidades en torno al origen del dinero utilizado en las operaciones inmobiliarias bajo sospecha.
Declaraciones que abren más interrogantes
Tras presentarse en los tribunales de Comodoro Py, Nechevenko evitó dar precisiones ante la prensa. Sin embargo, en una entrevista posterior dejó frases que encendieron alarmas: aseguró que no es obligatorio declarar el origen de los fondos en una operación y que, en muchos casos, alcanza con manifestar que son “de origen legal”.
La afirmación choca con estándares básicos de control en operaciones de alto valor y expone una práctica laxa en la verificación de fondos. Más aún cuando la propia escribana admitió que, dependiendo del caso, sí podría exigir explicaciones si no conoce al cliente, lo que evidencia criterios discrecionales.
Una ingeniería financiera bajo sospecha
En su declaración judicial, Nechevenko intentó despegar la figura del “préstamo en efectivo” y sostuvo que se trató de una “compraventa con hipoteca con saldo de precio”. Sin embargo, el expediente revela un entramado más complejo.
Dos mujeres —que deberán declarar en los próximos días— habrían aportado cerca de 200.000 dólares para concretar una de las compras, cubriendo la mayor parte del valor del inmueble. A esto se suma un dato que tensiona aún más la operación: el exfutbolista Hugo Morales declaró haber vendido esa misma propiedad por el mismo monto apenas seis meses antes.
En paralelo, la investigación detectó otra hipoteca por 100.000 dólares vinculada a una operación previa, lo que refuerza la hipótesis de un esquema reiterado de financiamiento informal.
Un caso que escala en Comodoro Py
El fiscal Pollicita busca ahora reconstruir el circuito del dinero y determinar si existieron irregularidades en las operaciones. Para eso, citó a nuevas testigos clave y solicitó documentación respaldatoria de todas las escrituras involucradas, firmadas en el juzgado de Ariel Lijo.
El dato político tampoco pasa desapercibido: registros oficiales indican que la escribana mantuvo múltiples reuniones con Adorni en el período en que se concretaron las operaciones investigadas.
Con cada declaración, el caso deja de ser una simple operación inmobiliaria para transformarse en una trama de vínculos, favores y opacidad financiera. Y en ese escenario, la defensa del vocero empieza a mostrar fisuras.