Un informe privado reveló que la mayoría de los trabajadores considera que su situación económica empeoró en los últimos meses. También creció el endeudamiento y cayó la capacidad de ahorro.

Aunque el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación, esa mejora todavía no logra reflejarse en la percepción cotidiana de gran parte de los trabajadores. Según un relevamiento realizado por Bumeran en cinco países de América Latina, aumentó la sensación de pérdida de poder adquisitivo y cada vez más personas aseguran que el salario no alcanza para cubrir gastos básicos.
La mayoría de los trabajadores asegura que el sueldo no alcanza
El estudio “¿Qué pasa con el salario?” mostró que el 74% de los trabajadores argentinos siente que perdió capacidad de compra en comparación con 2025. El dato representa un aumento de 16 puntos porcentuales respecto del relevamiento realizado el año pasado.
Además, el 87% de los encuestados afirmó que sus ingresos son insuficientes para afrontar necesidades esenciales. Entre los principales gastos mensuales aparecen el alquiler, mencionado por el 44% de los trabajadores, seguido por alimentos y pago de deudas.
La duración del salario también expone el deterioro económico. Según el informe, el 73% aseguró que el dinero no le alcanza para cubrir más de dos semanas y un 28% sostuvo que destina todos sus ingresos apenas cobra para pagar cuentas y obligaciones pendientes.
Aumentó el endeudamiento y ahorrar se volvió una excepción
El relevamiento también reflejó que ahorrar se convirtió en una posibilidad cada vez más lejana. El 90% de los trabajadores consultados aseguró que no logra guardar parte de sus ingresos mensuales y más de la mitad explicó que directamente no llega a cubrir los gastos cotidianos.
En paralelo, creció el endeudamiento: el 77% dijo tener deudas, cinco puntos más que en 2025. Frente a una eventual mejora salarial, casi la mitad respondió que usaría ese dinero para cancelar compromisos pendientes antes que para consumir o ahorrar.
Entre quienes todavía consiguen reservar una parte del sueldo, la mayoría elige instrumentos financieros o la compra de dólares como forma de resguardo. Mientras tanto, la presión económica también se traslada al entorno familiar: uno de cada dos trabajadores aseguró que ayuda económicamente a familiares o personas cercanas para sostener gastos básicos en medio de una situación que sigue lejos de sentirse aliviada.