La rotura de una cañería del sistema de saneamiento provocó un derrame de efluentes sobre la calzada a la altura del kilómetro 395, generando desvíos de tránsito, tareas de limpieza y una intimación del municipio a la empresa prestataria para normalizar el servicio en 24 horas.

Un importante desborde de líquidos cloacales obligó este lunes al cierre total de la Ruta 11, en el tramo que une Ostende con Pinamar, en pleno inicio de la temporada turística. El episodio generó fuertes complicaciones en la circulación vehicular y un impacto directo en la zona costera, con olores intensos que afectaron tanto a vecinos como a visitantes.
El incidente se produjo a la altura del kilómetro 395, a pocos metros de la rotonda de acceso a Pinamar, cuando una rotura en una cañería del sistema de saneamiento urbano provocó la salida masiva de efluentes sobre la calzada. El derrame fue advertido en las primeras horas de la mañana y rápidamente derivó en la acumulación de aguas servidas sobre el asfalto, alcanzando incluso sectores linderos, como las inmediaciones de un supermercado.
Ante la gravedad de la situación, las autoridades dispusieron un corte preventivo del tránsito para permitir el despliegue de un operativo de emergencia que incluyó tareas de reparación, limpieza profunda y desinfección, con el objetivo de reducir los riesgos ambientales y sanitarios. Desde la Policía indicaron que el desvío del tránsito se realizó por el interior de Pinamar y Ostende, sin mayores inconvenientes para los conductores.
Según explicaron desde el municipio, la causa del colapso estaría vinculada a una falla en la red cloacal cuya responsabilidad recae en la Cooperativa de Agua y Luz de Pinamar Limitada (CALP). En ese marco, la administración local intimó formalmente a la prestataria para que solucione el desperfecto en un plazo máximo de 24 horas y garantice la correcta prestación del servicio durante la temporada alta.
Las autoridades aclararon que el corte de la Ruta 11 no estuvo relacionado con ningún accidente de tránsito, sino que respondió exclusivamente a la necesidad de resguardar la seguridad vial y sanitaria. Mientras continúan los trabajos, no se reportaron personas afectadas por contacto directo con los efluentes.
El operativo sigue activo y el objetivo es restablecer la circulación lo antes posible en uno de los corredores más importantes de la Costa Atlántica, en un momento clave por el fuerte movimiento turístico que registra la región.