La estudiante boliviana desapareció en noviembre de 2025 en Córdoba. Tras meses de reclamos de su familia y compañeras, la investigación quedó bajo jurisdicción federal con la sospecha de explotación laboral.

La desaparición de Delicia Mamani, una joven estudiante de 26 años oriunda de Bolivia, dio un giro clave luego de más de seis meses de incertidumbre. La Cámara Federal de Apelaciones ordenó que la investigación pase al fuero federal al considerar que existen elementos suficientes para analizar una posible red de trata de personas con fines de explotación laboral.
La decisión llega después de meses de reclamos de familiares, docentes y compañeras de la Escuela Superior Dr. Alejandro Carbó de Córdoba, quienes denunciaron demoras, falta de respuestas y una profunda desidia institucional en la búsqueda de la joven.
Una desaparición rodeada de irregularidades
Delicia fue vista por última vez el 21 de noviembre de 2025 cuando salió de su vivienda en el paraje Punta del Agua, en Malagueño. Se llevó una mochila, algunas prendas, una netbook y un oso de peluche. No tenía dinero ni documentación y nunca llegó a presentarse a rendir los exámenes finales del profesorado de Educación Primaria que cursaba en Córdoba.
Su entorno asegura que no existían motivos para una desaparición voluntaria. Compañeras y docentes comenzaron a preocuparse al advertir que había abandonado grupos de WhatsApp, dejado de responder mensajes y desactivado sus redes sociales.
La situación se agravó por las dificultades que enfrentó su madre, María Mamani, quien habla principalmente aimara y tuvo problemas para realizar la denuncia inicial. Según denunciaron familiares y allegados, en una primera instancia la comisaría local no tomó su presentación porque no lograban comprenderla.
Ante la falta de avances, estudiantes y docentes impulsaron movilizaciones, conferencias de prensa y reclamos públicos para exigir una investigación más profunda.
El principal sospechoso y la hipótesis de trata
La familia apunta sus sospechas contra Cancio Tencuri Flores, cuñado de Delicia, quien habría tenido participación en distintos episodios que hoy son objeto de investigación. Según las presentaciones judiciales, el hombre habría trasladado anteriormente a la joven a Mendoza para trabajar en cosechas y mantenía conflictos económicos con la familia.
Además, se encuentra bajo análisis su presunta intervención en mensajes enviados desde el teléfono de Delicia después de su desaparición y en una denuncia de paradero realizada en Jujuy utilizando, presuntamente, la identidad de otro integrante de la familia.
Estos elementos llevaron a las abogadas querellantes a solicitar la intervención de la Justicia federal bajo la hipótesis de trata de personas. Aunque el planteo fue rechazado inicialmente, la Cámara Federal consideró que debía prevalecer una interpretación orientada a garantizar la protección integral de una persona en situación de vulnerabilidad.
Para quienes sostienen la búsqueda desde el primer día, la decisión representa una oportunidad para reactivar una investigación que consideran estancada. Mientras la Justicia comienza una nueva etapa, familiares, docentes y compañeras continúan aferrados a la misma esperanza que mantienen desde noviembre: encontrar a Delicia y conocer finalmente qué ocurrió con ella.