Mientras mantiene un discurso de confrontación contra el Grupo Clarín, el Gobierno autorizó la operación que le permitirá a Telecom absorber a Telefónica. Especialistas advierten que la medida consolida una concentración inédita en el mercado de las telecomunicaciones.

Acorralado por conflictos políticos, denuncias de corrupción y el deterioro económico, el gobierno de Javier Milei encontró en el Mundial un escenario ideal para correr el foco de decisiones sensibles. Entre ellas aparece una de las más trascendentes para el mapa de medios y telecomunicaciones de la Argentina: la autorización de la compra de Telefónica por parte de Telecom, controlada por el Grupo Clarín.
La fusión que el Gobierno presentó como una derrota para Clarín
La resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia impuso condiciones a Telecom para aprobar la operación. Entre ellas figuran la cesión de seis millones de clientes móviles, la devolución de 130 MHz de espectro radioeléctrico, la desinversión en localidades donde supere el 50% del mercado de internet fija y la cancelación de reclamos judiciales contra el Estado junto con deudas vinculadas al Fondo de Servicio Universal.
El oficialismo buscó presentar esas exigencias como una muestra de firmeza frente al grupo encabezado por Héctor Magnetto. Sin embargo, detrás de la narrativa de confrontación aparece una contradicción difícil de disimular. Mientras Milei mantiene fijados en sus redes mensajes contra Clarín y denuncia supuestas operaciones mediáticas en su contra, su propio gobierno terminó habilitando la compra que el conglomerado necesitaba para expandir su dominio sobre el negocio convergente de telefonía, internet y televisión.
La discusión no pasa por la existencia de condicionamientos, sino por su alcance. Para los críticos de la operación, las exigencias funcionan más como una administración de la concentración que como un verdadero límite a su crecimiento.
Las dudas sobre la concentración y el trasfondo político
Telecom y Telefónica reúnen cerca de 40 millones de clientes en distintos segmentos. Aun después de desprenderse de seis millones de usuarios, el grupo conservará una posición dominante en gran parte del mercado argentino. Investigadores especializados en comunicación sostienen que la resolución termina consolidando a Telecom como el único operador con capacidad de ofrecer servicios convergentes a escala nacional.
A eso se suman otras señales que alimentan las sospechas. El expediente avanzó luego de la disolución de organismos de control, en medio de cuestionamientos por el desfinanciamiento de áreas regulatorias y con un Gobierno urgido por recuperar iniciativa política. También aparece en escena la disputa por el espectro radioeléctrico, un recurso estratégico que despierta interés económico, tecnológico y geopolítico.
La compra de Telefónica por 1.245 millones de dólares redefine uno de los negocios más importantes del país. Y deja una imagen incómoda para la Casa Rosada: mientras Milei convierte a Clarín en uno de sus enemigos predilectos en el discurso público, una de las decisiones más relevantes de su gestión termina favoreciendo la expansión del mismo grupo al que asegura combatir.