El estudio señala que cada vez más hogares recurren al crédito para cubrir gastos básicos, en un contexto de ingresos presionados y cambio en la estructura del consumo.

El deterioro de la economía empieza a sentirse con más fuerza en los hogares. Un informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA advierte que el endeudamiento y la morosidad en créditos al consumo crecieron de forma sostenida desde la asunción de Javier Milei, alcanzando niveles que incluso superan los registrados durante la pandemia.
Más deuda para consumir y más familias que no pueden pagar
Según el relevamiento, la morosidad en el crédito al consumo pasó del 2,5% en diciembre de 2023 al 12,1% en enero de 2026. El salto —de casi cinco veces— marca un punto de quiebre en la capacidad de pago de los hogares y refleja una dinámica que no se veía desde hace más de una década.
El informe también muestra que el problema no es aislado. En el total de créditos a familias, la mora subió del 2,8% al 10,6%, lo que sugiere que cada vez más personas no logran sostener sus compromisos financieros. En paralelo, el crédito al consumo creció 57% acumulado, en un escenario donde endeudarse dejó de ser una opción y pasó a ser una necesidad.
Cambia el consumo y se achica el margen
El trasfondo está en cómo se reorganizó el gasto. Con una inflación más fuerte en servicios que en bienes, una mayor parte del ingreso se destina a pagar tarifas, alquileres y prestaciones básicas. Hoy, ese rubro representa cerca del 42% del ingreso de los asalariados, varios puntos por encima del inicio del período.
Esa presión se traduce en cambios concretos en la forma de comprar. Crece el uso de tarjetas de crédito en supermercados y se expanden las billeteras virtuales como mecanismo de financiamiento cotidiano, mientras cae el uso del efectivo y el débito.
Lejos de mostrar un consumo más dinámico, los datos dibujan otro escenario: hogares que estiran ingresos, que compran financiado lo básico y que, cada vez más, no llegan a pagar. La deuda deja de ser una herramienta y empieza a convertirse en síntoma.