El ministro aseguró que el trabajo “no cayó”, pese a los datos oficiales que muestran destrucción de empleo registrado y avance de la informalidad. La explicación encendió alarmas.

En medio de un deterioro sostenido del mercado laboral, el ministro de Economía, Luis Caputo, eligió negar el problema. Lo hizo con una frase que dejó más dudas que certezas: “El nivel de empleo no cayó. Cayó el nivel de empleo registrado”.
Una explicación que preocupa más de lo que aclara
Durante su exposición, el funcionario sostuvo que el empleo creció desde 2023 y que incluso se generaron más de 100 mil puestos de trabajo. Pero al mismo tiempo reconoció que lo que retrocedió fue el empleo formal.
La afirmación no es menor. En la práctica, implica admitir un avance de la informalidad como parte del esquema económico. “A quienes mejor les fue ha sido a los no registrados”, dijo, en una definición que expone el cambio de lógica: trabajos más precarios, con menos derechos y menores ingresos.
Datos que contradicen el relato oficial
Las cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran otra cara. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026 se perdieron más de 290 mil empleos registrados y desaparecieron más de 24 mil empleadores.
En términos concretos, se trata de casi 366 puestos formales menos por día. A esto se suma un aumento de la desocupación, que alcanzó el 7,5% a fines de 2025, el nivel más alto para ese período desde la pandemia.
Mientras el Gobierno defiende su programa y habla de crecimiento, el mercado laboral se redefine en silencio: menos empleo formal, más precariedad y un corrimiento que ya no es estadístico, sino estructural.
Cuando la caída del trabajo registrado deja de ser un problema y pasa a ser una explicación, lo que empieza a cambiar no es solo el diagnóstico, sino el sentido mismo de lo que se entiende por empleo.