Las imágenes tomadas por la tripulación de la NASA reavivan el espíritu del Apolo 8 y marcan un nuevo hito en la exploración espacial tripulada.

La misión Artemis II volvió a poner a la humanidad frente a una postal que parece de otro tiempo. Durante el sobrevuelo por la cara oculta de la Luna, los astronautas lograron capturar una impactante “puesta de Tierra”, una imagen que remite inevitablemente a la histórica Earthrise tomada en 1968.
Una imagen que ya es historia
A bordo de la nave Orión, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen registraron el momento en el que la Tierra, azul tenue y cubierta de nubes, se ocultaba detrás del horizonte lunar. En primer plano, el cráter Ohm aportó un nivel de detalle que refuerza el valor científico y visual de la escena.
La misión también rompió un récord: alcanzó una distancia máxima de 406.770 kilómetros de la Tierra, superando la marca histórica del Apolo 13. El logro fue celebrado por la NASA y por el expresidente Donald Trump, quien felicitó a la tripulación.
Ciencia, emoción y el regreso a la Luna
Durante el paso por detrás de la Luna, la nave perdió comunicación con la Tierra durante 40 minutos, un momento clave que permitió estudiar con mayor precisión la superficie lunar. Los astronautas observaron variaciones de color —tonos marrones y azulados— que podrían aportar datos sobre la composición mineral del satélite.
El viaje, que marca el regreso humano a la órbita lunar tras más de 50 años, también dejó impresiones personales. “Es realmente difícil de describir. Es increíble”, expresó Glover, mientras que Christina Koch resumió el espíritu de la misión: “Seremos una inspiración, pero siempre elegiremos la Tierra”.
Con el amerizaje previsto en las costas de California, Artemis II no solo cierra una misión exitosa, sino que vuelve a abrir una puerta. Una que ya no mira solo al pasado glorioso de las misiones Apolo, sino a un futuro donde la Luna vuelve a estar en el horizonte cercano de la humanidad.