El arribo se dio bajo el régimen que elimina el arancel extrazona del 35% y reavivó la polémica política por el impacto en la industria nacional.
Un buque chino arribó este lunes a la Terminal Zárate, en la provincia de Buenos Aires, con un cargamento de alrededor de 5.800 vehículos híbridos y eléctricos. La llegada se produjo en un contexto de fuerte controversia política por las medidas de apertura comercial impulsadas por el gobierno de Javier Milei, que habilitó la importación de este tipo de unidades sin pagar el arancel extrazona del 35%.
Se trata del BYD Changzhou, una embarcación construida especialmente para el transporte de vehículos de energía sustentable. El barco trajo al país unidades fabricadas en China y operó bajo el régimen especial que permite importar hasta 50 mil autos híbridos y eléctricos por año, con un valor FOB de hasta 16 mil dólares por unidad, sin abonar el impuesto que fija el Mercosur para bienes provenientes de fuera de la región.
Según informó la empresa, este desembarco representa el primer ingreso de gran escala de la automotriz china en la Argentina bajo este esquema de importación. El BYD Changzhou integra una flota propia de ocho buques del tipo roll-on/roll-off, diseñados para el traslado de vehículos, con una capacidad de hasta 6.500 unidades por viaje.
El arribo del navío se conoció poco después del cruce público entre el ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, y el diputado Miguel Ángel Pichetto, quienes expresaron posturas contrapuestas sobre la apertura comercial. Mientras el funcionario calificó la medida como una “bonanza”, el legislador advirtió sobre su posible impacto negativo en la industria nacional y el empleo.
En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la liberalización del mercado automotor y sostuvo que la política de importaciones beneficia “a todos los argentinos”, en un debate que continúa sumando capítulos.