Tras la paliza electoral en EE. UU., los funcionarios apagaron los chats para evitar broncas presidenciales y reconocen en privado la urgencia de cambiar la agenda.

La aplastante derrota de Donald Trump en las legislativas de Estados Unidos desató un colapso silencioso y el pánico en la intimidad del Gobierno de Javier Milei. Puertas adentro de la Casa Rosada, los funcionarios admiten sin rodeos la “paliza” sufrida por su aliado internacional, pero la respuesta oficial fue el ocultamiento: los grupos de chat quedaron completamente apagados, una modalidad que el Gabinete adoptó para evitar la furia del Presidente y que ya se había aplicado tras las derrotas de sus socios políticos en Brasil e Israel. La desesperación por tapar el golpe es tal que en los pasillos de la gestión admiten la necesidad urgente de un viraje mediático, al punto de ironizar con que debería venir el Papa de inmediato para tapar el impacto del resultado.
Mientras en la intimidad se vive un clima de catástrofe, el jefe de Estado —que viajó a España para la Cumbre Iberoamericana— abandonó drásticamente su hiperactividad en la red social X, suspendiendo cualquier publicación sobre el “fenómeno barrial” o la consigna “MAGA”. En su lugar, Milei se refugió en Instagram para postear ataques a la oposición, respaldar al influencer Santiago Maratea y compartir una frase de autoayuda atribuida a Napoleón sobre la necesidad de no desanimarse nunca. Sin embargo, la desazón interna se filtró en las redes cuando el director de discursos, Martín Polakiewicz, calificó el resultado con una expresión soez en X, admitiendo la dureza del golpe contra el oficialismo.
La contención del daño reputacional en el círculo íntimo derivó en explicaciones desatinadas y un marcado ausentismo. El asesor Santiago Caputo sostuvo en redes que la victoria demócrata solo la festejaban el kirchnerismo, la Coalición Cívica, China, Rusia, Irán y Hezbolá, para luego sugerirle insólitamente a Elon Musk que traslade sus centros de datos a la Argentina tras la derrota en Texas. En tanto, figuras habitualmente locuaces como el canciller Pablo Quirno o el funcionario Felipe Núñez optaron por un mutismo estricto, dejando la defensa en medios reducida a emisiones interrumpidas en el canal de streaming Carajo encabezadas por el Gordo Dan. En paralelo, en las redes sociales le recordaron a Luis Caputo sus recientes declaraciones donde afirmaba que la gestión libertaria estaba cambiando la forma de votar en todo el continente.