El mandatario dimitió acorralado por el escándalo de la entidad financiera, el aislamiento del Partido Colorado y el cese del banco con casi tres millones de clientes, abriendo paso a la asunción del vicepresidente Pedro Alliana.

El escenario político de Paraguay sufrió un sacudón institucional sin precedentes tras confirmarse la dimisión del jefe de Estado. Aislado por la conducción del oficialista Partido Colorado y jaqueado por las ramificaciones del derrumbe del Ueno Bank, Santiago Peña hizo pública su decisión de dejar el Poder Ejecutivo a través de una declaración en sus plataformas digitales. En su alocución oficial, el mandatario expresó disculpas hacia la ciudadanía e indicó que jamás estuvo en sus intenciones defraudar la fe pública depositada en su gestión, mientras que en la estructura gubernamental el vicepresidente Pedro Alliana ya coordina las gestiones para tomar el mando del Poder Ejecutivo.
La caída del Gobierno se precipita en medio del terremoto financiero y social causado por la intervención y posterior disolución del Ueno Bank dictaminada por el Banco Central del Paraguay. La liquidación de la firma implicó el cierre inmediato de todas sus dependencias y la interrupción total de sus prestaciones operativas, dejando desamparados los ahorros de cerca de 2,9 millones de usuarios en una nación de 6,1 millones de habitantes. El impacto del colapso se multiplica debido a que la institución concentraba millonarios fondos pertenecientes a organismos públicos y sostenía una alta visibilidad pública como sponsor de entidades futbolísticas locales y organizador del segmento nacional del Mundial de Rally.
El accionar de Peña quedó bajo una intensa investigación pública debido a la existencia de evidencias sobre sus presuntas conexiones con los accionistas de la entidad disuelta. Pese a que el titular del banco, Juan Manuel Gustale, quien permanece privado de su libertad por la causa, declaró que el mandatario no poseía vínculos directos con el banco comercial, reconoció que el expresidente mantuvo participaciones accionarias en el grupo Ueno Holding que habría enajenado recién en abril de 2025. El vaciamiento de la entidad y las sombras sobre la conducción económica terminaron por licuar el sostén del oficialismo, desatando una severa crisis institucional en el país vecino.