El fuego volvió a avanzar en El Hoyo y Epuyén por el viento y la sequía, mientras vecinos cuestionan al gobernador Ignacio Torres por frenar donaciones y no anunciar asistencia para las familias afectadas.
Pese a que el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, había asegurado que el incendio estaba “100% contenido”, el fuego que se inició el 5 de enero en la localidad de El Hoyo volvió a reactivarse este lunes. Las altas temperaturas, el viento caliente y una sequía que ya lleva dos años en la Patagonia cordillerana provocaron la aparición de al menos tres focos de gran magnitud en la Comarca Andina.
La situación es especialmente crítica en Epuyén, donde ya se incendiaron unas 40 viviendas y dos barrios completos debieron ser evacuados. Allí se reavivaron dos frentes: uno en los cerros Pirque y Epuyén, a orillas del lago, y otro de mayor extensión hacia el noroeste, en la zona de Los Coihues-Arroyo Minas. Un tercer foco afecta nuevamente a El Hoyo, en sectores de los parajes Rincón de Lobo y El Pedregoso.
La intensidad del incendio generó una densa humareda que cubrió todo el valle del río Epuyén y llegó hasta El Bolsón, a más de 30 kilómetros, reduciendo drásticamente la visibilidad y obligando a suspender el trabajo de los aviones hidrantes. “Hay que repensar por completo las estrategias de trabajo”, advirtió el director de Defensa Civil de Epuyén, Jorge Bonasea, al señalar que la sequía vuelve ineficaces incluso las fajas cortafuegos.
En paralelo, crecen las protestas contra el gobernador Torres y el intendente de El Hoyo, César Salamín. A Torres le reprochan haber pedido públicamente que se frenen las donaciones para brigadas voluntarias y organizaciones sociales, que sostienen la logística y la asistencia a las víctimas. A Salamín, le cuestionan la reapertura del balneario de Puerto Patriada y la habilitación de fogones, en el lugar donde se originó el incendio.
Hasta el momento se contabilizan unas 60 viviendas destruidas, además de graves daños productivos. Mientras no se anuncian soluciones habitacionales ni subsidios, las familias sobreviven gracias a la ayuda solidaria y al trabajo de más de 60 brigadas voluntarias. La ausencia de respuestas oficiales alimenta el temor a un abandono similar al ocurrido tras el incendio de Epuyén del año pasado