Con aumentos escalonados en colectivos y trenes, el Gobierno profundiza la quita de subsidios mientras crece la presión sobre ingresos cada vez más deteriorados por la inflación y la recesión.

El gobierno de Javier Milei oficializó un nuevo esquema de aumentos en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) que impactará de lleno en millones de pasajeros. La medida alcanza a los colectivos de jurisdicción nacional y a los trenes urbanos que conectan la Ciudad con el Conurbano bonaerense, en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo.
El esquema comenzará a aplicarse desde el 18 de mayo y prevé subas escalonadas durante los próximos meses. Desde la Secretaría de Transporte justificaron la decisión asegurando que buscan “armonizar la adecuación tarifaria con la capacidad de pago de los usuarios”, aunque el impacto sobre los bolsillos será inmediato.
El boleto mínimo de colectivo llegará a $742
Las nuevas tarifas implicarán otro salto en el costo diario para quienes dependen del transporte público para trabajar o estudiar. El boleto mínimo de colectivo pasará a costar $714 en mayo, subirá a $728 en junio y llegará a $742 en julio.
En los recorridos más largos, las tarifas superarán los $1300 hacia mitad de año.
La decisión llega además en medio de fuertes tensiones con las empresas de transporte, que vienen denunciando atraso en subsidios y problemas para cubrir costos operativos. Uno de los factores que aceleró el aumento fue la fuerte suba del gasoil registrada en marzo, cercana al 25%.
Los trenes aumentarán hasta un 90%
En el caso de los trenes metropolitanos, el ajuste será todavía más fuerte. El boleto mínimo pasará de $280 a $330 en mayo y llegará a $530 en septiembre, lo que representa un incremento total cercano al 90%.
También aumentarán las tarifas de segunda y tercera sección, mientras que quienes no tengan la tarjeta SUBE registrada deberán afrontar valores mucho más altos, con boletos que podrían alcanzar los $1700 abonando tarifa diferencial.
El esquema de subas también incluye servicios ferroviarios de larga distancia.
Más ajuste sobre ingresos deteriorados
Desde el Gobierno sostienen que las subas son necesarias para sostener el funcionamiento del sistema y evitar un “colapso financiero” del transporte público. Sin embargo, las críticas apuntan a que el ajuste vuelve a recaer sobre los sectores de menores ingresos, en medio de salarios que continúan perdiendo contra la inflación y una caída sostenida del consumo.
Con aumentos consecutivos en colectivos y trenes, el transporte se consolida como otro de los frentes donde el impacto del ajuste libertario empieza a sentirse cada vez más fuerte en la vida cotidiana.