Sectores vulnerables y trabajadores se movilizaron en rechazo a los recortes del gobierno nacional

Miles de personas se manifestaron este miércoles frente al Congreso para rechazar el ajuste implementado por Javier Milei. La protesta, multitudinaria y pacífica, visibilizó el impacto de los recortes sobre los sectores más golpeados.
Jubilados, familias con discapacidad y trabajadores del Hospital Garrahan fueron protagonistas de la jornada. “Nos están condenando a la miseria”, gritó un jubilado que decía sobrevivir “juntando latitas”.
El reclamo coincidió con una sesión clave en Diputados, donde se aprobó un aumento del 7,2% en las jubilaciones y un bono actualizado de $110.000. El Gobierno, sin embargo, anticipó su rechazo.
Veto anunciado y malestar legislativo
Guillermo Francos afirmó que Milei vetaría cualquier ley que comprometiera el equilibrio fiscal. El anuncio provocó un fuerte repudio de la oposición.
“Vamos a debatir estas leyes cuantas veces sea necesario”, respondió el diputado Esteban Paulón. “No le vamos a dar el gusto de clausurar el Congreso”, agregó.
Victoria Tolosa Paz, desde el peronismo, sostuvo que “no se puede vivir en un país donde los jubilados se mueren de hambre”. Propuso llevar el bono a $115.000 para mitigar la pérdida de poder adquisitivo.
Salud y discapacidad en crisis
Trabajadores del Hospital Garrahan advirtieron que podrían ir al paro ante la falta de respuesta salarial. “No hay políticas para cuidar la salud de los chicos”, denunciaron.
Florencia, madre de un adolescente con autismo, contó que su hijo perdió la cobertura de su psicopedagoga. “El Estado nos dio la espalda”, lamentó con impotencia.
El diputado Nicolás Massot explicó que el proyecto aprobado también reconocía una deuda del Tesoro con 13 cajas previsionales provinciales. “No es un parche, es una urgencia”, sostuvo.
Reclamo federal sin represión
Pese al fuerte operativo de seguridad, no se registraron incidentes. “Cuando somos muchos, se cuidan”, ironizó el padre Paco Olveira, presente en la movilización.
El reclamo se replicó en Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán. La consigna común fue unir fuerzas para frenar el ajuste.
Frente a un Congreso activo y una calle movilizada, el gobierno de Javier Milei enfrentó una doble presión: la institucional y la social.