La visita de Javier y Karina Milei a Tierra del Fuego terminó en un duro traspié político. Cánticos, insultos y repudio de vecinos, sindicatos y agrupaciones eclipsaron la campaña oficialista a menos de un mes de las elecciones legislativas.

La tensión social vuelve a exponer el delicado escenario del Gobierno. Este lunes, en Ushuaia, Tierra del Fuego, el acto de campaña que encabezaban Javier Milei y su hermana Karina terminó en un verdadero escándalo. El Presidente y la Secretaria General de la Presidencia debieron suspender su caravana tras ser recibidos con una lluvia de críticas, cánticos e insultos por parte de cientos de manifestantes.
La visita buscaba reforzar la presencia del oficialismo en el sur del país de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre, luego de la contundente derrota en Buenos Aires. Milei se reunió con empresarios y recorrió la planta de electrónica de Newsan, en Ushuaia. Pero la actividad fue eclipsada por la masiva movilización de vecinos, sindicatos y agrupaciones políticas, que expresaron su rechazo al Gobierno.
Con banderas, tambores y carteles, los manifestantes apuntaron contra el Presidente por el ajuste económico, el deterioro social y las políticas de seguridad. También recordaron a su hermana Karina por el escándalo de las presuntas coimas en el área de Discapacidad, uno de los golpes más duros de la era libertaria.
Los cánticos se hicieron escuchar en toda la capital provincial y dejaron una imagen preocupante: Milei interrumpiendo su agenda para evitar mayores incidentes, en un clima que recuerda las reiteradas suspensiones de actos en municipios bonaerenses.
El episodio en Ushuaia refleja el creciente malestar social y anticipa un panorama adverso para el oficialismo. Con la economía en recesión y el descontento en alza, el Presidente enfrenta cada vez más dificultades para sostener su campaña en la calle.