La llegada de Diego Santilli al Ministerio del Interior reabrió una vieja carpeta que la gestión de Axel Kicillof nunca cerró: la del reclamo por fondos recortados y obras nacionales paralizadas en territorio bonaerense.

Apenas se confirmó su designación, el ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco, movió ficha: le escribió un mensaje al flamante funcionario —“me respondió con una manito”, ironizó— y adelantó que insistirá en conseguir una reunión formal.
El planteo bonaerense apunta a recuperar el flujo de recursos que el gobierno de Javier Milei frenó en nombre del superávit fiscal. En la lista de reclamos aparecen la Autopista Presidente Perón, el dragado del Río Salado y la jurisdicción del Canal Magdalena, obras claves para la infraestructura y la logística provincial. “Queremos que nos devuelvan lo que Milei nos robó, casi 13 billones de pesos, y que retomen la obra pública”, lanzó Bianco, en un tono que anticipa que el diálogo no será simple.
El funcionario bonaerense también recordó que varias de las obras bajo control nacional están neutralizadas desde diciembre de 2023, en especial el tramo IV del Río Salado, que quedó paralizado apenas asumió el nuevo gobierno. Las últimas lluvias y las inundaciones en el interior provincial volvieron a poner en evidencia el impacto del parate.
Mientras tanto, en el entorno de Santilli aseguran que el nuevo ministro “mantendrá una agenda de diálogo con todos los gobernadores” y que su primera etapa de gestión estará marcada por una gira federal para tejer consensos políticos detrás de las reformas laborales, tributarias y penales que impulsa Milei para su segunda etapa de gobierno. El bonaerense, sin embargo, deberá combinar ese plan con los reclamos más urgentes del distrito que gobierna el mayor presupuesto y la mayor población del país.
Desde La Plata, Kicillof observa con cautela. Sabe que el vínculo con la Casa Rosada será clave para sostener la obra pública y el financiamiento provincial, pero también una arena inevitable de disputa política. “Estamos esperando la reunión formal. Si no nos contestan, lo presentaremos por mesa de entradas”, adelantó Bianco, dejando claro que el reclamo no quedará en los mensajes de WhatsApp.
Santilli jurará este miércoles. La expectativa, en el gobierno bonaerense, es que esa “manito” se transforme en una mesa de trabajo real. Porque detrás del gesto, lo que está en juego no es un emoji: son los recursos, las obras y la autonomía política de la provincia más grande del país.