El Presidente recibió al jefe de Gabinete en Olivos en medio del avance de la investigación por enriquecimiento ilícito y lavado de activos. El PRO ya anticipó que acompañaría una eventual moción de censura en el Senado.

Lejos de tomar distancia, Javier Milei volvió a enviar una señal de respaldo a Manuel Adorni en uno de los momentos más delicados para el jefe de Gabinete. Con la causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos avanzando y el frente político cada vez más complicado, el Presidente lo recibió este viernes en la Quinta de Olivos para mantener una reunión de trabajo que en la Casa Rosada interpretan como un gesto de confianza hacia uno de sus funcionarios más cuestionados.
El encuentro se produjo mientras crecen los cuestionamientos sobre el fuerte incremento patrimonial de Adorni desde su llegada al Gobierno y se multiplican las presiones para que abandone el cargo.
Milei sostiene a Adorni pese al avance de la investigación
Según trascendió, la reunión formó parte de los encuentros habituales entre ambos funcionarios para analizar temas de gestión. Sin embargo, el contexto le dio una dimensión política imposible de ignorar. Con el jefe de Gabinete bajo investigación judicial y después de su fallida aparición televisiva para intentar explicar el crecimiento de su patrimonio, el Presidente optó por mostrarse alineado con su colaborador más cercano.
Todo indica que Milei no está dispuesto a desplazarlo. Tampoco Adorni parece contemplar una renuncia. Por el contrario, ambos trabajan en nuevas iniciativas y anuncios con el objetivo de recuperar la agenda política y desplazar el foco de las denuncias que dominan la discusión pública.
La próxima aparición conjunta será este sábado en Rosario, durante el acto por el Día de la Bandera. Allí compartirán escenario junto a Karina Milei en una imagen que buscará reforzar la idea de unidad dentro del Gobierno pese al escándalo que golpea al oficialismo.
El PRO toma distancia y amenaza con acompañar una moción de censura
La situación política de Adorni comenzó a mostrar una novedad inquietante para la Casa Rosada: el distanciamiento de sectores que hasta ahora habían acompañado sin fisuras al Gobierno. Desde el PRO ya anticiparon que podrían respaldar una eventual moción de censura si las explicaciones del funcionario no resultan satisfactorias.
El senador Martín Goerling Lara fue uno de los más contundentes. Aseguró que la permanencia de Adorni responde a un “capricho” del Presidente y sostuvo que el jefe de Gabinete “no da para más”. También cuestionó que el oficialismo haya demorado su presentación ante el Senado y advirtió que el escándalo está afectando la credibilidad de una gestión que llegó al poder prometiendo combatir la corrupción.
Las declaraciones exponen una fractura cada vez más visible dentro del esquema de apoyos que sostuvo a Milei durante sus primeros años de gobierno. Mientras la Justicia estrecha el cerco sobre Adorni y la oposición prepara nuevas ofensivas parlamentarias, la decisión presidencial de mantenerlo en el cargo empieza a transformarse en un costo político propio. Lo que hasta hace unos meses parecía un problema individual del jefe de Gabinete amenaza ahora con convertirse en una crisis de mayor alcance para toda la administración libertaria.