El Equipo Argentino de Antropología Forense logró reconocer restos hallados en el predio del excentro clandestino de Córdoba. Entre las víctimas hay militantes, obreros, estudiantes y trabajadores secuestrados durante la última dictadura.

Casi medio siglo después, los nombres volvieron a aparecer. Esta vez no en listas clandestinas ni en testimonios fragmentados, sino como parte de una identificación histórica que permite cerrar, al menos en parte, una de las heridas más profundas del terrorismo de Estado.
El EAAF identificó a víctimas desaparecidas en La Perla
El juez federal Hugo Vaca Narvaja confirmó que el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó a 17 personas que habían sido secuestradas en el centro clandestino de detención de La Perla y permanecían desaparecidas.
La noticia fue comunicada durante una conferencia de prensa en los tribunales federales de Córdoba, con presencia de familiares de las víctimas. Aunque fueron 17 las identificaciones, uno de los nombres no fue difundido por pedido expreso de sus allegados.
Entre las personas identificadas aparecen militantes políticos, estudiantes, trabajadores ferroviarios, obreros industriales, periodistas y empleados administrativos secuestrados entre 1975 y 1978. Muchos de ellos habían pasado por La Perla y otros centros clandestinos antes de ser asesinados.
Algunos casos exponen además el alcance devastador de la represión: hijos nacidos poco después de los secuestros, bebés arrancados de sus familias y detenciones realizadas frente a niños pequeños.
Excavaciones, restos fragmentados y una búsqueda que continúa
Los restos fueron recuperados en la zona conocida como Loma del Torito, un terreno lindero a La Perla donde el EAAF realizó excavaciones entre septiembre y noviembre del año pasado. Allí encontraron alrededor de 1200 fragmentos óseos que continúan siendo analizados.
Las investigaciones apuntan a reconstruir uno de los mecanismos más brutales del aparato represivo. Según testimonios y documentación judicial, las víctimas eran trasladadas desde La Perla en camiones, fusiladas en sectores aledaños y enterradas en fosas clandestinas.
También se presume que, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979, militares realizaron un operativo para remover cuerpos y ocultar pruebas de los crímenes cometidos durante la dictadura.
A casi 50 años de aquellos hechos, los fragmentos que quedaron enterrados empiezan a devolver identidades. Y detrás de cada nombre recuperado, aparece también el final de una espera que atravesó generaciones enteras.