Mientras miles de estudiantes y docentes marchaban contra el ajuste universitario, Luis Caputo recibió a Peter Thiel, el magnate tecnológico ligado al trumpismo y conocido por sus posturas antidemocráticas y ultraliberales.

Mientras una multitud colmaba las calles en defensa de la universidad pública y contra el ajuste presupuestario, el ministro de Economía, Luis Caputo, eligió otra agenda. En paralelo a la masiva Marcha Federal Universitaria, el funcionario recibió al magnate tecnológico Peter Thiel, uno de los principales referentes del libertarismo corporativo global y defensor de ideas abiertamente antidemocráticas.
La imagen expuso con crudeza las prioridades del gobierno de Javier Milei. Mientras estudiantes, docentes y científicos denunciaban el vaciamiento presupuestario de las universidades nacionales, en los despachos oficiales se hablaba de “activos digitales”, “desregulación extrema” y oportunidades de negocios para capitales internacionales.
Thiel no es un empresario más dentro del universo tecnológico. Cofundador de PayPal y de Palantir Technologies, construyó su fortuna impulsando modelos de concentración tecnológica y sistemas de vigilancia basados en el procesamiento masivo de datos. Su figura también quedó marcada por sus vínculos con el financista Jeffrey Epstein y por declaraciones donde cuestionó abiertamente la compatibilidad entre libertad y democracia. “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”, sostuvo años atrás, en una frase que se transformó en bandera de sectores ultraliberales.
Además, el magnate fue uno de los principales financistas del ascenso político de J.D. Vance y mantiene una relación política y empresarial cercana al universo de Donald Trump.
La reunión con Caputo también contó con la participación de José Luis Daza y Santiago Bausili. Fue el propio ministro quien difundió el encuentro en redes sociales. “Excelente reunión con José Luis Daza y Santiago Bausili y el empresario Peter Thiel, fundador de PayPal y Palantir, con quien dialogamos sobre numerosos temas de actualidad económica y geopolítica”, escribió.
Sin embargo, el Gobierno evitó brindar detalles concretos sobre los temas tratados. La falta de precisiones alimentó las críticas en un contexto donde las universidades nacionales denuncian una caída brutal de los salarios docentes, el freno de investigaciones científicas y el deterioro de la infraestructura educativa producto del ajuste libertario.
La presencia de Thiel en Argentina no es casual. El empresario ya había visitado el país en 2024 invitado por Alec Oxenford y desde entonces mostró interés por el modelo económico impulsado por Milei. Para sectores críticos del oficialismo, la administración libertaria intenta convertir al país en un laboratorio de desregulación extrema y flexibilización estatal para grandes capitales tecnológicos.
La postal terminó funcionando como un símbolo del momento político: mientras las universidades marchaban para reclamar presupuesto y salarios, el Gobierno abría las puertas de la Casa Rosada a uno de los empresarios más cuestionados del capitalismo tecnológico global.