Daniel Garbellini, ladero del procesado Diego Spagnuolo, presentó un insólito descargo ante el juez Lijo para justificar los chats sobre desvíos de fondos con prestadores médicos.

La trama de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó un capítulo de cinismo explícito que desnuda el descontrol ético y operativo dentro del Gobierno de Javier Milei. Daniel Garbellini, señalado por la Justicia como uno de los principales articuladores del circuito de recaudación ilegal comandado por el exdirector ejecutivo Diego Spagnuolo, ensayó una insólita coartada mística ante los tribunales de Comodoro Py. Acorralado por las conversaciones telefónicas que constan en la causa penal a cargo del fiscal Franco Picardi, el exfuncionario presentó un escrito ante el juzgado de Ariel Lijo alegando que cuando en los mensajes aludía al reclamo de “ofrendas” o “metales” no se refería a retornos dinerarios de prestadores y droguerías, sino a giros lingüísticos de orden espiritual vinculados a su fe en el ámbito del diálogo interreligioso.
La coartada mística para encubrir una trama de retornos con medicamentos
La grotesca defensa presentada por Garbellini procura desactivar los peritajes sobre los intercambios que mantenía con sus socios Pablo Atchabahian y Miguel Ángel Calvete, en los cuales coordinaban contrataciones viciadas para la adquisición de insumos y prestaciones médicas. En su presentación judicial, el imputado sostuvo que el trato de “hermano” hacia otros integrantes de la supuesta banda delictiva representaba un simple lazo de parentesco ritual comunitario y no la evidencia de una estructura clandestina organizada dentro del aparato estatal. Sin embargo, para los investigadores judiciales la maniobra es transparente: el lenguaje críptico sobre ofrendas encubría el cobro sistemático de sobornos a proveedores de salud, en un área sensible cuya misión primordial debía ser la asistencia y cobertura de personas con discapacidad.
El avance de la pesquisa penal amenaza con perforar el círculo íntimo del Presidente. Spagnuolo, quien fuera patrocinante personal de Milei antes de recalar al frente del organismo, se encuentra contra las cuerdas luego de que salieran a la luz audios en los que reconocía explícitamente que un 3% de la recaudación ilegal “subía hasta Karina”. Tras intentar impugnar las grabaciones alegando maniobras de espionaje en su contra y pedir insólitamente ser tenido como querellante, el exfuncionario terminó reconociendo la autenticidad de su propia voz, convalidando de hecho que el contenido de las conversaciones y el destino de los fondos hacia la cúspide de la Casa Rosada eran reales.
Sobreprecios del 1.000%, purga del auditor y pedido de detención inmediata
La gravedad del desfalco administrativo quedó confirmada tras los informes elaborados por la propia auditoría interna que encabezó Alejandro Vilches, cuyos relevamientos detectaron sobrefacturaciones y compras fraudulentas con sobreprecios que alcanzaron el 1.000% en prestaciones directas. Lejos de respaldar las investigaciones para esclarecer el vaciamiento de la agencia, la administración libertaria reaccionó despidiendo al auditor denunciante, profundizando las sospechas de un encubrimiento oficial destinado a blindar la caja clandestina.
Frente a la confirmación del procesamiento de Spagnuolo dictado por la Sala II de la Cámara Federal porteña, el abogado querellante Gregorio Dalbón formalizó un pedido de detención inmediata ante el juzgado de Ariel Lijo para neutralizar posibles maniobras de entorpecimiento probatorio o peligro de fuga. La solicitud expone la pasividad con la que los tribunales federales han tramitado el caso, tolerando dilaciones procesales mientras los acusados articulan defensas absurdas basadas en la religión. El escándalo en la ANDIS pulveriza la promesa de pureza moral del oficialismo, exhibiendo cómo bajo el discurso de la motosierra y la austeridad se montó un entramado de coimas que lucró con los recursos de la salud pública mientras los sectores más vulnerables sufrían el recorte implacable de sus pensiones.