Alejandro Vilches ordenó una auditoría que descubrió un desfalco colosal en compras de medicamentos, contratos y cajas chicas que compromete al entorno íntimo de Karina Milei.

El relato de transparencia y saneamiento de las cuentas públicas con el que Javier Milei justificó el desmantelamiento de programas asistenciales acaba de estrellarse contra un escándalo de corrupción estructural de proporciones devastadoras. En una reacción violenta y disciplinadora, el Presidente forzó la salida inmediata del secretario de Discapacidad, Alejandro Vilches, apenas veinticuatro horas después de que se hicieran públicos los resultados de una exhaustiva auditoría oficial encargada por el propio funcionario. El informe reveló un desvío millonario e inexplicable en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), confirmando que detrás de la retórica de la motosierra operaba una matriz de desfalco que la Casa Rosada prefiere tapar antes que investigar.
El desfalco millonario que salpica al corazón del poder libertario
La auditoría que desató la furia en Balcarce 50 arrojó un desfasaje exacto de más de 158.000 millones de pesos acumulado durante la gestión de Diego Spagnuolo, el anterior titular del área y exabogado personal de Milei. Spagnuolo debió abandonar su cargo tras quedar procesado en los tribunales federales por un circuito de coimas directas vinculadas a contrataciones con la droguería Suizo Argentina, un entramado delictivo que salpicó de lleno a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a los armadores del clan Menem.
Lejos de corregir el rumbo, la documentación ventilada expuso deudas contraídas de manera irregular, pagos opacos a prestadores y droguerías sin fiscalización administrativa previa, compras desmedidas de equipos tecnológicos y contrataciones directas que esquivaron todos los filtros de control republicano. La reacción de Milei ante semejante saqueo de los fondos destinados a las personas con discapacidad no fue exigir explicaciones a la Justicia ni denunciar a los responsables, sino despedir al funcionario que transparentó los números y desatar una violenta embestida en redes sociales contra los directivos del diario que publicó los datos, en un burdo intento por acallar las derivaciones de la trama.
El ajuste de Caputo, la rebelión interna y el factor papal
La intempestiva expulsión de Vilches se produce en el momento de mayor fragilidad política para el Gobierno en materia social, coincidiendo con la fractura expuesta entre la jefa de bancada libertaria, Patricia Bullrich, y el ministro de Economía, Luis Caputo. La senadora oficialista había cruzado públicamente al titular del Palacio de Hacienda por colar de contrabando en el Presupuesto 2027 un recorte feroz sobre las pensiones no contributivas y los aranceles de los prestadores, forzando a la Casa Rosada a simular una marcha atrás que puertas adentro es una farsa. Los operadores de Balcarce 50 continúan buscando una diagonal técnica para recortar el presupuesto del sector sin resignar la obsesión por el superávit fiscal financiero.
La desesperación libertaria se agrava por el calendario internacional. En el Gobierno reina una profunda inquietud ante la inminente llegada al país del Papa León XIV, cuya agenda oficial contempla una histórica visita al Cottolengo Don Orione, una de las instituciones más emblemáticas en la atención a personas con discapacidad que la actual administración viene asfixiando financieramente a pesar de las advertencias legislativas y las medidas cautelares judiciales en su contra. La purga en la Andis no hace más que confirmar la peor cara del modelo: castigar a los sectores más vulnerables de la sociedad mientras se ampara la corrupción interna y se persigue a quienes denuncian el vaciamiento del Estado.