La vicepresidenta decidió no participar de la conmemoración del 2 de abril en el sur. En su entorno vinculan la decisión con la presencia del gobernador bonaerense.

La ausencia no pasó desapercibida. Lo que iba a ser un gesto protocolar terminó convertido en una señal política en medio de un escenario que ya empieza a ordenarse de cara a 2027.
Una decisión atravesada por el escenario político
La vicepresidenta Victoria Villarruel resolvió suspender su viaje a Tierra del Fuego, donde estaba previsto que participara de la conmemoración por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Desde el entorno del gobernador fueguino Gustavo Melella confirmaron que la visita estaba en agenda, pero finalmente fue cancelada.
Según trascendió, la decisión está directamente ligada a la presencia de Axel Kicillof, quien compartirá el acto en la provincia. La coincidencia en el mismo escenario, en un contexto de creciente tensión política, aparece como el factor que terminó de inclinar la balanza.
Malvinas, posicionamiento y proyección electoral
La figura de Kicillof no es menor en este tablero. El gobernador bonaerense es una de las principales cartas del peronismo a nivel nacional, mientras que Villarruel también proyecta su futuro político con anclaje en la provincia de Buenos Aires, donde se juega buena parte del mapa electoral.
El trasfondo se vuelve más denso en una semana atravesada por el fallo de la justicia de Nueva York sobre la expropiación de YPF, una causa que vuelve a poner en el centro la gestión en la que Kicillof fue ministro de Economía. En paralelo, el presidente Javier Milei busca capitalizar ese escenario con críticas directas a aquella decisión.
Villarruel, que en 2025 había participado del acto en Tierra del Fuego con un discurso enfocado en la “malvinización” y en rechazo a la presencia de potencias extranjeras en las islas, esta vez optó por correrse de la escena. Incluso, su participación en otros eventos por la fecha no estaba confirmada.
La conmemoración, que suele reunir a distintos sectores bajo una misma causa, queda atravesada por movimientos que responden a otra lógica. Una donde los gestos pesan tanto como las presencias, y donde a veces lo que no ocurre también dice bastante.