Un relevamiento privado reveló que más del 67% de los consumidores analiza el costo total y las tasas de interés antes de tomar un crédito, desmintiendo la supuesta falta de educación financiera en plena crisis de ingresos.

La disparada de la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo colocaron bajo la lupa las decisiones económicas de los hogares. Pese a los intentos del Gobierno por justificar la crisis de pagos a través de una presunta falta de herramientas técnicas en la población, los datos demuestran que las familias priorizan evaluar con precisión cuánto terminarán devolviendo antes de asumir un nuevo compromiso financiero para llegar a fin de mes.
El costo total y la tasa de interés lideran las prioridades del endeudamiento familiar
De acuerdo con un estudio de Focus Market sobre 2.500 casos en todo el país, el 38,19% de los encuestados señaló al Costo Total del Crédito (CTC) como el factor principal de análisis antes de endeudarse, mientras que el 28,92% se enfoca en la tasa de interés. Factores como la inmediatez en el otorgamiento o la flexibilidad de los requisitos quedaron relegados al final de las opciones, demostrando que la necesidad no anula la evaluación estricta del gasto financiero.
La misma tendencia se profundiza al momento de definir las condiciones determinantes para contratar un préstamo: el 61,86% de los participantes remarcó que su prioridad absoluta es pagar la menor carga de intereses posible. Este comportamiento evidencia que el endeudamiento familiar se gestiona bajo una lógica de supervivencia económica, donde la búsqueda de alivio en las cuotas responde a una restricción severa de ingresos y no al desconocimiento de los instrumentos crediticios.
El maquillaje contable en la morosidad y la persistencia del endeudamiento familiar
Las estadísticas recientes del Banco Central arrojaron una leve baja del índice general de irregularidad al 12,8%, pero el trasfondo técnico oculta una realidad más compleja. Lejos de representar una cancelación efectiva de las obligaciones por parte de los deudores, la variación estadística responde en gran medida al traspaso contable de préstamos incobrables a pérdidas, un movimiento administrativo que quita las deudas irrecuperables de la cartera activa sin solucionar la insolvencia de base.
La fragilidad del sistema queda expuesta al desagregar las líneas de financiamiento, donde los préstamos personales acumulan 18 meses consecutivos de suba en sus niveles de atraso con un incremento mensual de medio punto porcentual. Esta dinámica confirma que el endeudamiento familiar continúa en niveles críticos, dejando en evidencia que los ajustes estadísticos del sistema bancario no logran disimular el deterioro financiero que atraviesan los hogares.