Néstor Marcelo Lamboglia dio un paso al costado por fuertes diferencias con un vocal del directorio. La salida interrumpe la consolidación de una estructura clave creada para unificar el control de los servicios públicos.

El flamante Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE) sufrió su primer cimbronazo de magnitud. Néstor Marcelo Lamboglia presentó este lunes su renuncia indeclinable a la presidencia del organismo, arrastrado por una fuerte disputa interna dentro del directorio que terminó por eyectarlo de su cargo antes de cumplir siquiera un mes de funcionamiento pleno.
La salida del funcionario tomó por sorpresa al sector energético, dado que el ente se encuentra en plena etapa de gestación tras la fusión de los antiguos reguladores de gas y electricidad, una de las reformas estructurales más ambiciosas impulsadas por el Gobierno nacional en el marco de la Ley de Bases.
Las razones detrás de un portazo prematuro
El detonante del quiebre institucional radica en una relación irreconciliable con Marcelo Nachón, vocal del directorio y ex interventor del Enargas. Quienes caminan los pasillos del nuevo organismo afirman que la convivencia entre ambos directivos nació fallada. Las tensiones, lejos de encauzarse con la puesta en marcha formal del ENRGE, escalaron durante las últimas semanas hasta alcanzar un punto de no retorno que hizo insostenible la gestión diaria.
Lamboglia comunicó formalmente el fin de su ciclo durante la mañana del lunes ante los demás miembros del directorio. Minutos más tarde, el ahora exfuncionario materializó su dimisión de manera digital mediante un memorándum enviado a través del sistema oficial de Gestión Documental Electrónica (GEDO).
Una fusión clave que arranca con turbulencias
Con la salida del presidente, la conducción del ente regulador quedó transitoriamente en manos del vicepresidente, Vicente Serra. El directivo asumirá la jefatura de forma interina hasta que el Poder Ejecutivo nacional defina quién será el reemplazante definitivo para liderar una silla que quema.
Esta crisis interna impacta directamente en el corazón de un organismo que la administración de Javier Milei ponderó como una pieza fundamental para la reorganización del Estado. El ENRGE fue diseñado a mediados de 2025 con el objetivo de unificar bajo un mismo organigrama las funciones de control que históricamente se dividían entre el Enargas y el ENRE, unificando la fiscalización de los servicios de gas y electricidad que hoy enfrentan un panorama desafiante.