Docentes y nodocentes paralizan las universidades nacionales tras rechazar un aumento del 3% que ignora la ley, desacata a la Justicia y empuja al sistema educativo al abismo.

El plan sistemático de destrucción de la educación pública entra en una fase crítica: docentes y nodocentes paralizan las universidades nacionales tras rechazar una irrisoria propuesta del 3% que ignora la ley, desacata a la Justicia y empuja al sistema científico y académico al abismo.
El desprecio del gobierno de Javier Milei hacia la educación pública volvió a desatar una jornada de rebelión en todo el país: docentes y personal no docente de las universidades nacionales llevan adelante un paro por 24 horas que paraliza las aulas en repudio al estrangulamiento presupuestario. La medida de fuerza, convocada de forma unitaria por la totalidad del frente gremial, expone la situación terminal a la que la motosierra libertaria empuja a los claustros, a los científicos y a cientos de miles de estudiantes que ven peligrar su futuro.
El vaciamiento de las universidades nacionales frente a la burla paritaria del Gobierno
La gota que colmó el vaso fue una oferta oficial que rozó el agravio: el Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, intentó cerrar la paritaria con un paupérrimo 3% para septiembre y otro 3% para octubre. La cifra no solo resulta insignificante frente al avance del costo de vida, sino que consolida un atraso en los ingresos que los sindicatos ubican entre el 25% y el 35%, con picos del 31,2% reclamados por Conadu Histórica para revertir la brutal pérdida salarial acumulada. Lejos de resolver el conflicto, la propuesta oficial ratifica la decisión deliberada de pulverizar el poder adquisitivo de los trabajadores del conocimiento.
A este escenario de pauperización se suma un grave atropello institucional por parte de la Casa Rosada, que decidió ignorar abiertamente la vigencia de la Ley 27.795 de Financiamiento Universitario e incumplir una medida cautelar dictada por la Justicia en defensa de los salarios y de las becas estudiantiles. Como denunció el titular de Fedun, Daniel Ricci, y ratificó Emiliano Cagnacci desde ADUBA, el Ejecutivo se coloca al margen del orden legal al dilatar de manera irresponsable la restitución de partidas vitales, exigiendo una negociación transparente que deje de someter a la universidad a un laberinto de precarización e incertidumbre.
Resistencia federal en las aulas y la amenaza de una nueva marcha multitudinaria
La medida de fuerza exhibe una contundencia indiscutible de la mano de organizaciones como Conadu, Conadu Histórica, Fedun, ADUBA y APUBA, evidenciando que el intento oficial por desmovilizar a través de presiones burocráticas y discursos disciplinadores ha fracasado. El reclamo no se limita únicamente al bolsillo de los docentes: defiende el sostenimiento de los hospitales escuela, los proyectos de investigación estratégica, las ayudas para que los alumnos no abandonen sus carreras y el derecho elemental a una educación superior gratuita, inclusiva y de excelencia en cada provincia.
La encrucijada universitaria podría escalar hacia un nuevo capítulo histórico de confrontación. Con la mira puesta en el plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) en Bariloche, rectores y delegados debaten una respuesta contundente que incluiría la convocatoria a una multitudinaria marcha federal en todo el territorio. Si el Gobierno persiste en su dogmatismo ideológico y mantiene el ahogo financiero sobre los campus, la comunidad universitaria volverá a ganar las calles para frenar lo que denuncian como el mayor intento de demolición de la universidad pública argentina.