A cuatro años del atentado contra Cristina Kirchner, dirigentes de todo el arco político exigieron frenar la eliminación del adversario.

A cuatro años del intento de magnicidio que conmocionó al país, el atentado contra Cristina Kirchner volvió al centro del debate institucional tras un contundente pronunciamiento multipartidario. Referentes de diversas fuerzas políticas firmaron un documento conjunto para advertir sobre el grave deterioro institucional que sufre la Argentina, remarcando que el ataque del 1° de septiembre de 2022 no fue un hecho fortuito, sino la consecuencia directa de una escalada sistemática de discursos de odio, operaciones judiciales de lawfare, noticias falsas y hostigamiento mediático orientado a la aniquilación simbólica de los liderazgos populares.
El límite institucional frente al atentado
El documento advierte con crudeza sobre la frontera infranqueable que el sistema democrático jamás debe tolerar: el momento en que la deshumanización del oponente habilita el intento de su eliminación física. Los dirigentes subrayaron que el instante en el que un arma cargada fue gatillada a escasos centímetros del rostro de la exvicepresidenta expuso a la Argentina a una tragedia histórica, por lo que este aniversario interpela no solo al peronismo, sino a la totalidad de las fuerzas que integran la convivencia democrática.
En el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, la declaración traza una alerta sobre la reaparición de prácticas autoritarias adaptadas a la era digital, donde la persecución judicial y las campañas de difamación buscan proscribir y destruir a los adversarios. El llamamiento recalca que la democracia implica debatir proyectos e intereses contrapuestos con pasión y votos, pero jamás transformando el ejercicio de la militancia en un riesgo para la libertad o la vida.
Un amplio consenso en defensa de la democracia
La solicitada reunió el respaldo de un extenso abanico político y social, llevando las firmas de figuras como Sergio Massa y Diego Giuliano (Frente Renovador), José Mayans (Partido Justicialista), Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Republicano Federal), Juan Grabois (Patria Grande), Ricardo Alfonsín (Frente Amplio por la Democracia), Federico Storani (Radicalismo Auténtico), Guillermo Moreno (Principios y Valores) y Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro), entre otros referentes de la izquierda y el progresismo nacional.
El texto concluye con una exigencia colectiva de “Nunca más a la violencia política” y una reivindicación del debate público frente a la avanzada de la antipolítica. Los firmantes ratificaron su solidaridad con la expresidenta y convocaron a reconstruir un pacto democrático elemental donde las discrepancias ideológicas se diriman en las urnas y dentro de las instituciones, desterrando de forma definitiva la lógica del odio y la aniquilación del que piensa distinto.