
El gremio de maquinistas ferroviarios La Fraternidad ratificó el paro nacional de trenes por 24 horas previsto para este jueves, luego de rechazar la última propuesta salarial del Gobierno. “La oferta no recompone nada, es una limosna”, sentenció el secretario gremial Sebastián Maturano, mientras desde la Secretaría de Trabajo dejaron abierta la posibilidad de dictar la conciliación obligatoria para desactivar la medida.
La negociación paritaria fracasó el martes, cuando el sindicato desestimó la propuesta oficial de aumentos escalonados: 2% para diciembre, 1,4% para enero y 1,3% para febrero y marzo. Para el gremio, esos porcentajes no solo están lejos de recomponer salarios, sino que consolidan una pérdida del poder adquisitivo que, aseguran, supera el 60% desde la asunción de Javier Milei.
En declaraciones radiales, Maturano fue categórico: calificó la oferta como una “falta de respeto” y sostuvo que los trabajadores ferroviarios atraviesan la misma situación que el resto de los empleados estatales. Según precisó, un maquinista con diez años de antigüedad cobra hoy alrededor de 1,6 millones de pesos, cuando debería percibir entre 2,7 y 2,8 millones para no seguir perdiendo frente a la inflación. “Nos ofrecen 16 mil pesos promedio de aumento. No hay voluntad real de acuerdo”, disparó.
El conflicto no se limita a lo salarial. Desde La Fraternidad también reclaman por el deterioro de las condiciones de trabajo, la falta de inversión en seguridad, el mal estado del material rodante y los problemas de señalización, factores que —según el gremio— explican la circulación a baja velocidad y las frecuencias cada vez más espaciadas en el sistema ferroviario.
Del lado del Ejecutivo, el secretario de Trabajo Julio Cordero advirtió que la conciliación obligatoria “siempre está presente”, aunque dijo apostar a una “autocomposición de las partes”. No faltaron las críticas al sindicato por haber iniciado el proceso de negociación con una medida de fuerza ya convocada, una lectura que el gremio rechaza de plano.
Maturano, por su parte, aseguró que acatarán una eventual conciliación, pero dejó entrever que el conflicto trasciende el paro del jueves. Apuntó al 11 de febrero, fecha en la que el Senado podría debatir la reforma laboral, y llamó a generar un clima de movilización sindical más amplio. El paro ferroviario, así, aparece como algo más que un reclamo salarial: es una señal política en un escenario de tensión creciente entre el Gobierno y los gremios.