En un acto multitudinario en La Plata, Javier Milei inauguró la campaña bonaerense con un discurso de extrema confrontación, insultos al kirchnerismo, acusaciones judiciales y símbolos de violencia política.

La ciudad de La Plata se convirtió este jueves en epicentro de un acto que marcó un punto de quiebre en la campaña electoral de La Libertad Avanza (LLA). Javier Milei decidió involucrarse personalmente en la provincia más poblada del país, anticipando que la elección del 7 de septiembre será un campo de batalla política.
Frente a miles de seguidores, el mandatario repitió una y otra vez la consigna “Kirchnerismo Nunca Más”, una frase que remite directamente al informe de la CONADEP y que en este contexto reaviva heridas históricas. Sus palabras, lejos de buscar consensos, profundizaron el clima de polarización que atraviesa a la sociedad.
Milei apuntó directamente contra la oposición: “Quieren que ustedes sean esclavos, como en el comunismo”, y acusó al gobernador Axel Kicillof de encabezar “la versión más degenerada del kirchnerismo, conducida por un comunista confeso que desangra a la provincia”.
La puesta en escena de Milei y la irrupción del PRO
El acto en el Club Atenas comenzó con una puesta en escena pensada para transmitir fuerza: militantes disfrazados de leones, banderas amarillas, remeras violetas y billetes ficticios con el rostro de Milei. El ingreso se demoró hasta pasadas las 18, bajo un estricto control de acceso.
Minutos después, ingresaron figuras del PRO con fuerte impronta libertaria, entre ellos Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro. El acuerdo político sellado con Karina Milei y Sebastián Pareja quedó en evidencia. Santilli fue confirmado como candidato a diputado por Buenos Aires para octubre.
A las 19:30 comenzaron los discursos. Los ocho candidatos provinciales se presentaron brevemente, dejando el centro del escenario a Milei, que ingresó último al ritmo de una versión libertaria de Panic Show. La escena evocó más un ritual de culto político que un acto electoral tradicional.
Un mensaje de confrontación directa
Milei no escatimó en descalificaciones. Tildó al kirchnerismo de “zombies”, “parásitos mentales” y “degenerados”. Prometió “devorarlos en las urnas” y acusó a Kicillof de malgastar recursos y “llenar la provincia de ñoquis”.
El Presidente dedicó un tramo de su discurso a la inseguridad, señalando que la provincia “está bañada en sangre”, y pidió un aplauso para Patricia Bullrich, posible candidata a senadora por CABA. Confirmó que José Luis Espert encabezará la lista bonaerense.
En un tono cada vez más grave, denunció un “encubrimiento atroz” en la causa por el fentanilo contaminado, apuntando directamente al juez Ernesto Kreplak. Este le respondió públicamente que debía abstenerse de interferir en un proceso judicial en curso.
La motosierra como símbolo y la promesa rota
En medio de aplausos y cánticos, Milei levantó al cielo una motosierra entregada por un simpatizante, un gesto que volvió a cargar de simbolismo su propuesta de “cortar de raíz” al Estado. Aunque dijo haber prometido no insultar más, aclaró que esa promesa no aplica a “interlocutores de mala fe” y volvió a lanzar agravios contra el kirchnerismo, describiéndolo como “termos” y “cabezas de pulpo”.
Su metáfora final fue de una crudeza extrema: “Te quiebran las piernas para venderte la silla de ruedas con sobreprecio y después pretenden que les des las gracias por la gestión”.
Candidatos con bajo nivel de conocimiento
Los ocho candidatos provinciales siguieron el mismo libreto: presentaciones breves, énfasis en el rechazo al kirchnerismo y consignas de confrontación. Valenzuela criticó las tasas municipales, Montenegro acusó a la oposición de proteger “usurpadores” y Liberman se autodefinió como “una de las personas más antikirchneristas del país”.
El vocero Manuel Adorni cerró con una frase que resume el eje discursivo del acto: “El kirchnerismo es lo peor que le pasó al país y a la provincia de Buenos Aires”.
Un operativo de seguridad sin precedentes
El evento estuvo rodeado por un fuerte despliegue de Gendarmería, Policía Federal y seguridad privada. Hubo doble cacheo para ingresar y la prensa quedó afuera del salón, controlada por detectores de metales.
En el perímetro, vendedores ambulantes ofrecían el ya habitual merchandising libertario: banderas con el león, gorras, pines y remeras con la leyenda “Elijo creer”.