En una entrevista exclusiva en TN, el presidente Milei abrió el debate por la violenta forma a la que se refirió sobre la expresidenta Cristina Kirchner.

Javier Milei volvió a generar polémica con una de sus frases más agresivas hasta la fecha, al referirse a las elecciones internas del Partido Justicialista y expresar su deseo de “meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo, con Cristina adentro”. Esta declaración, cargada de violencia verbal, no pasó desapercibida y generó fuertes reacciones en el peronismo.
El presidente utilizó la palabra “morbo” para describir su actitud frente al kirchnerismo, en una construcción discursiva que, según el diputado Leopoldo Moreau, “no es un berrinche ni un ataque de furia de un desquiciado”, sino que refleja una elaborada fantasía de eliminar a quien considera su mayor enemiga, Cristina Fernández de Kirchner. Moreau subrayó el peligro de estas expresiones, recordando que no es la primera vez que discursos de odio inspiran actos violentos, como el reciente intento de magnicidio contra la exvicepresidenta.
El comentario de Milei resulta especialmente grave en un contexto en el que los autores del atentado contra Cristina están siendo juzgados, habiendo admitido en diversas ocasiones que sus acciones fueron impulsadas por discursos de odio. Este tipo de retórica ha sido denunciada previamente, y Moreau señaló vínculos entre estas declaraciones y figuras como Patricia Bullrich y los hermanos Caputo, sugiriendo que comparten la misma visión.
La condena por parte de otros referentes peronistas no se hizo esperar. Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria (UxP), expresó su preocupación por la escalada de violencia verbal y la necesidad de que “todas las fuerzas políticas” pongan un freno a Milei, advirtiendo que estas declaraciones no sólo van dirigidas contra Cristina Fernández de Kirchner o el peronismo, sino que atentan contra la estabilidad democrática en general.
Las palabras de Milei resuenan como un eco de los discursos de odio que ya han tenido consecuencias trágicas en el país, y refuerzan la alarma dentro de sectores políticos que exigen un alto a la incitación a la violencia.