El primer vencimiento será el 10 de marzo. ARBA modificó la tabla de alícuotas y redujo la carga efectiva del impuesto.

Desde este mes comenzará a regir en la provincia de Buenos Aires el nuevo esquema del Impuesto a los Automotores 2026, que combina una reducción nominal de la patente para el 75% de los vehículos con la posibilidad de pagarla en hasta 10 cuotas mensuales.
Según informó la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA), tres de cada cuatro contribuyentes recibirán una factura menor a la de 2025. Además, el 86% abonará por debajo de la inflación.
El primer vencimiento operará el 10 de marzo, fecha desde la cual comenzará a aplicarse formalmente el nuevo esquema.

Cambios en la estructura del impuesto
La reforma surge de la Ley Impositiva aprobada el año pasado en la Legislatura bonaerense e incluye una modificación estructural en la tabla de alícuotas. El sistema pasa de 15 a 5 tramos de base imponible y reduce los porcentajes aplicados.
La alícuota mínima baja de 3,64% a 1%, mientras que la máxima se reduce de 5% a 4,5%. De acuerdo con ARBA, la carga efectiva promedio del tributo se ubica ahora en 1,9%, lo que representa una disminución del 65% respecto de 2019.
Desde el organismo sostienen que el nuevo esquema apunta a una estructura más progresiva, con mayor aporte relativo de los vehículos de mayor valuación y alivio para los sectores medios.
El director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard, afirmó que la reforma forma parte de una política orientada a “bajar la carga fiscal sobre los sectores medios y hacer más progresiva la estructura del Impuesto Automotor”, y remarcó que el esquema anterior beneficiaba relativamente a los vehículos de mayor valor.
Descuentos y modalidades de pago
Quienes opten por el pago anual podrán acceder a un descuento de hasta el 15%. En tanto, quienes abonen cada cuota en término obtendrán una bonificación de hasta el 10% por buen cumplimiento.
Con la posibilidad de financiar el impuesto en 10 cuotas mensuales, el gobierno provincial busca mejorar la previsibilidad y facilitar el cumplimiento, en un contexto de desaceleración inflacionaria pero con ingresos aún tensionados.