El dato del Indec marcó una fuerte aceleración respecto a febrero y volvió a encender señales de alerta sobre el costo de los productos en la cadena productiva.

El índice de precios mayoristas volvió a moverse con fuerza en marzo y dejó atrás la desaceleración que el Gobierno buscaba sostener. Con una suba del 3,4% —muy por encima del 1% de febrero—, el dato refleja que las tensiones inflacionarias siguen activas en los niveles iniciales de formación de precios.
Energía, alimentos e insumos: los motores de la suba
Dentro del indicador, los aumentos más significativos se registraron en petróleo crudo y gas, productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas y sustancias químicas. Se trata de rubros que atraviesan toda la estructura de costos y que, cuando se mueven, empujan al resto.
Las subas rondaron el 3,5% y vuelven a marcar un piso alto para la evolución de precios en los próximos meses. En paralelo, los productos importados aumentaron un 1,1%, con una dinámica más moderada pero que suma presión en un contexto atravesado por la apertura y la volatilidad cambiaria.
El salto de los primarios y el efecto en cadena
Uno de los puntos más sensibles del informe fue el incremento del 7,8% en productos primarios, muy por encima del promedio general. Ese salto explica buena parte de la aceleración y anticipa un traslado progresivo hacia los precios manufacturados.
En la misma línea, los precios básicos del productor avanzaron un 3%, impulsados por subas del 5,4% en primarios, del 2% en manufacturados y del 2,1% en energía eléctrica.
El dato deja expuesta una tensión que se repite: mientras se intenta mostrar alivio en el índice al consumidor, los costos en el origen vuelven a tomar impulso. Y cuando eso pasa, la desaceleración deja de ser una tendencia para convertirse, otra vez, en una expectativa.