El caso ocurrió en un colegio de la ciudad y se suma a una seguidilla de advertencias que mantienen en vilo a la comunidad educativa.

La preocupación en La Plata escala minuto a minuto. En medio de una ola de amenazas de tiroteos en distintos establecimientos, un nuevo episodio encendió todas las alarmas: un alumno de la Escuela Nuestra Señora de Luján habría asistido con dos armas, lo que obligó a activar de inmediato los protocolos de seguridad.
El hecho ocurrió en la sede ubicada en 59 entre 3 y 4, donde autoridades escolares dieron aviso a la policía tras detectar la situación. Según las primeras informaciones, se trataría de un arma de aire comprimido y otra de juguete, aunque todo es materia de investigación. El estudiante, de quinto año, fue trasladado junto a su familia a una dependencia policial.
Un caso que agrava un clima ya crítico
El episodio no es aislado. Se da en un contexto de creciente tensión en el sistema educativo local, marcado por la circulación de mensajes intimidatorios en redes y pintadas dentro de escuelas con advertencias de posibles ataques.
En los últimos días, instituciones como la Escuela Normal N°1, la Técnica N°8 y otros establecimientos reportaron inscripciones con frases como “mañana tiroteo”, lo que obligó a desplegar operativos preventivos y reforzar controles.
Incluso en algunos colegios se llegó a revisar mochilas y sugerir que los alumnos asistan sin ellas, ante el temor de que las amenazas pudieran concretarse.
Entre el miedo y la viralización
Desde el ámbito educativo advierten que parte de estos episodios podrían estar vinculados a desafíos virales entre estudiantes, aunque subrayan que el impacto es real y que cualquier amenaza se investiga como potencialmente cierta.
El temor se trasladó también a las familias: muchos padres decidieron no enviar a sus hijos a clases ante la incertidumbre. Mientras tanto, directivos y autoridades buscan llevar calma sin minimizar la gravedad de lo ocurrido.
Coordinación y medidas urgentes
Frente a este escenario, funcionarios municipales, provinciales y judiciales se reunieron para coordinar acciones preventivas. El objetivo es claro: evitar que la situación escale y garantizar la seguridad dentro y fuera de las escuelas.
Las fuerzas de seguridad reforzaron la presencia en las inmediaciones de los establecimientos y avanzan en la identificación de quienes están detrás de las amenazas, que podrían derivar en causas por intimidación pública.
El caso del alumno con armas —más allá de su naturaleza— terminó de confirmar lo que ya era evidente: el sistema educativo atraviesa horas de máxima tensión, donde cada alerta se vuelve urgente y cada mensaje, una posible amenaza.