El vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que quienes no pueden pagar sus deudas “no saben manejar sus ingresos”. Las declaraciones generaron polémica en medio de un escenario de salarios deprimidos, inflación persistente y un nivel de morosidad que no deja de crecer.

Mientras millones de argentinos recurren a la tarjeta de crédito para comprar alimentos o cubrir gastos básicos, el Gobierno eligió correr el foco de la crisis económica y apuntar contra los propios deudores. Lejos de vincular el crecimiento de la morosidad con la pérdida del poder adquisitivo, los aumentos de tarifas o la destrucción del empleo, el vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo que el problema es que la población “no sabe manejar” sus ingresos.
El Gobierno culpó a los deudores y desligó a la crisis económica
Consultado por el fuerte aumento de la morosidad en el sistema financiero, Ravier afirmó que muchas personas caen en incumplimiento “por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones” y sostuvo que existe un “proceso de aprendizaje” sobre el uso del crédito que la sociedad todavía no incorporó.
La explicación oficial llega en uno de los momentos más delicados para las economías familiares desde la asunción de Javier Milei. Según datos elaborados sobre la base de información del Banco Central, la mora en préstamos personales alcanzó el 12% del sistema financiero y cerca de 7 millones de personas quedaron excluidas del acceso a nuevos créditos por no poder cancelar las deudas que ya habían contraído. Además, la morosidad acumula 19 meses consecutivos de crecimiento y el atraso en el pago de préstamos y tarjetas alcanzó niveles que no se registraban desde la convertibilidad.
Salarios que no alcanzan y hogares obligados a endeudarse para comer
Las declaraciones de Ravier también chocan con los indicadores sociales. Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales reveló que el 56,6% de los hogares no logra cubrir adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria, mientras que el 89% financia la compra de alimentos mediante tarjetas de crédito, fiado o préstamos.
Pese a ese escenario, el funcionario defendió la política económica y llegó a sostener que el incremento de la morosidad forma parte de una economía que “recupera el crédito”. Para el vocero, tanto las entidades financieras como los usuarios deben adaptarse a esa nueva realidad y aprender a utilizar mejor las herramientas crediticias.
Sin embargo, economistas y especialistas sostienen una interpretación diametralmente opuesta. Advierten que el crecimiento del endeudamiento no responde a un uso irresponsable de las tarjetas, sino a la pérdida del poder de compra de los salarios, el aumento constante del costo de vida y el impacto de los tarifazos sobre los ingresos familiares. En ese contexto, para millones de hogares el crédito dejó de ser una herramienta de consumo y se convirtió en el único recurso disponible para llegar a fin de mes. Mientras el Gobierno responsabiliza a quienes no pueden pagar, los indicadores muestran una realidad mucho más preocupante: cada vez más argentinos se endeudan no para consumir más, sino para poder comer.