
El presidente Javier Milei inauguró el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso marcado por la confrontación directa con el peronismo y la izquierda, en una jornada atravesada por gritos, cruces desde las bancas y un clima de fuerte tensión política dentro del recinto.
La ceremonia se desarrolló con una presencia destacada de funcionarios nacionales y militantes oficialistas en los palcos, mientras parte de la bancada de Unión por la Patria decidió no asistir. Desde el inicio, el tono presidencial estuvo centrado en cuestionamientos a la oposición, a la que responsabilizó por supuestos intentos de desestabilización y por el fracaso de políticas anteriores.
Durante su exposición, Milei dedicó varios pasajes a criticar al kirchnerismo y al peronismo. Apuntó contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien volvió a ubicar como figura central del espacio opositor, y también cuestionó la figura histórica de Juan Domingo Perón, en un tramo que generó fuertes reacciones en las bancas peronistas.
Los cruces fueron constantes. El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, se levantó de su banca para protestar por el tono del mensaje, mientras desde los palcos se escuchaban cánticos a favor del Presidente. Legisladores opositores respondieron con gritos ante cifras y afirmaciones del mandatario, lo que interrumpió en distintos momentos el hilo del discurso.
La izquierda también fue blanco de cuestionamientos. La diputada Myriam Bregman protagonizó intercambios verbales desde su banca, mientras que el Presidente relativizó la representatividad electoral del Frente de Izquierda. Desde ese sector exhibieron carteles con reclamos vinculados a despidos y críticas a la política internacional del Gobierno.
Uno de los focos de atención estuvo puesto en la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuyo vínculo con el Presidente volvió a quedar expuesto. El saludo inicial fue distante y, durante el discurso, Milei deslizó una referencia a supuestas maniobras políticas posteriores a las elecciones provinciales que, según su interpretación, alimentaron especulaciones sobre el “sillón de Rivadavia”. El gesto fue leído en el recinto como una alusión directa a su compañera de fórmula.
En otro tramo, legisladores kirchneristas mencionaron la causa vinculada a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), lo que provocó una reacción airada del Presidente, quien rechazó las acusaciones y defendió la actuación del Gobierno. También hubo intercambios con la diputada Kelly Olmos, que lo increpó desde su banca.
En contraste con el tono confrontativo hacia la oposición, Milei destacó el rol de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien elogió por su desempeño legislativo y por las negociaciones que permitieron avanzar con proyectos como la reforma laboral y el régimen penal juvenil. El gesto fue acompañado por aplausos del oficialismo y militantes en los palcos.
Entre los funcionarios presentes se encontraban el vocero presidencial Manuel Adorni, el ministro de Economía Luis Caputo, el titular de Justicia Mariano Cúneo Libarona y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, entre otros integrantes del gabinete.
Fue el quinto discurso de Milei ante la Asamblea Legislativa. A diferencia de otras aperturas, el acompañamiento se concentró dentro del Congreso y no hubo movilizaciones masivas en las inmediaciones, que permanecieron valladas y con fuerte presencia de seguridad.
Al finalizar la sesión, Germán Martínez se dirigió al presidente de la Cámara para cuestionar el tono del mensaje presidencial y señalar que no era el perfil que se había anticipado para la apertura. La jornada dejó como saldo un clima de alta confrontación política y un Congreso que inicia el nuevo período ordinario con niveles de tensión similares a los del año pasado.