Modelos internacionales anticipan un fenómeno climático de fuerte intensidad que podría modificar el régimen de lluvias en Argentina. El agro sigue de cerca los pronósticos.

Después de años marcados por la sequía y el impacto de La Niña, el campo argentino volvió a mirar hacia el Pacífico. Distintos centros meteorológicos internacionales comenzaron a detectar señales compatibles con el desarrollo de un fenómeno El Niño de gran intensidad hacia la primavera de 2026, con posibles efectos directos sobre la producción agropecuaria.
Qué anticipan los modelos climáticos internacionales
El último pronóstico del Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo reforzó la posibilidad de un evento climático intenso, incluso catalogado por algunos especialistas como un “Súper Niño”. El fenómeno se produce por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial y suele alterar los patrones meteorológicos a escala global.
En Argentina, históricamente, El Niño se asocia a períodos más húmedos, especialmente en la Región Pampeana, el Litoral y sectores del centro del país. Los primeros indicios muestran que durante el invierno y la primavera podrían registrarse lluvias por encima de lo normal, algo clave para el trigo y el arranque de la campaña gruesa de soja y maíz.
El climatólogo Paul Roundy incluso advirtió sobre “un potencial real” de que se configure el evento de El Niño “más intenso en 140 años”, en referencia al fuerte calentamiento detectado en el Pacífico.
Entre el alivio por las lluvias y el riesgo de inundaciones
En el sector agropecuario, la posibilidad de un regreso de El Niño genera expectativas después de campañas atravesadas por pérdidas millonarias debido a la falta de agua. Muchos de los mejores ciclos productivos recientes coincidieron con años bajo influencia de este fenómeno.
Sin embargo, un evento demasiado intenso también implica riesgos. Los especialistas advierten que un “Súper Niño” podría derivar en excesos hídricos, inundaciones y problemas logísticos para la cosecha y el transporte, especialmente en provincias como Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y parte de Buenos Aires.
El antecedente más recordado sigue siendo el fenómeno de 1997-1998, que dejó lluvias extraordinarias y daños severos en distintas regiones productivas. Por eso, mientras crece la expectativa por una eventual recuperación hídrica, el campo también sigue de cerca la evolución de los pronósticos para entender hasta dónde podría llegar el impacto del Pacífico en la próxima campaña.